Ayer me vine a escribir, que estaba tela de inspirado. No sé si fue la fiebre que me produce la faringitis, la faringitis por sí misma o el aburrimiento. Estaba inspirado, e incluso escribí un par de párrafos. Pero el mensaje de error que decía algo así como Cannot write to session dir no me dio muy buen rollo, y, efectivamente, no se podía escribir nada.
Todo parece indicar que hoy no estoy nada inspriado. Además, cada vez me gusta menos cómo escribo y lo que escribo. No es que pretenda que todos y cada uno de mis pensamientos sean un Nobel de literatura. Es que me parece como si siempre escribiera igual. Cero de creatividad. Todo lo que escribo suena a lo mismo, redactado siempre con el mismo estilo. Y me aburre.
Dramatismos literarios aparte. Gracias a Dios se acabó mi esclavitud. Sí, estoy exagerando. Y también estoy dramatizando. Con lo fácil que sería decirles: mira que me voy, que aquí os quedáis ustedes con vuestros problemas. O bueno, sin llegar a tal extremo: mira que paso un kilo de vuestros problemas, que no me agobiéis. Fácil sería. Pero es que de todas formas el problema no es trabajar allí, que en el fondo me gusta. El problema es que me hierve la sangre cuando veo que la peña pilla un portátil de dirección y se lo queda para hacer uso privado. Para conectarse al messenger, vaya. O que nos pagan unas dietas por los días que hemos estado trabajando sin comedor y que la peña que ha estado en su casa también la cobre. Macho, pero qué rostro.
Me pongo de mala leche sólo de recordarlo. Era para verme el día que me enteraba de estas cosas.
¿Es que yo me lo tomo demasiado en serio o es que los demás no se lo toman nada en serio? A veces pienso que la culpa es mía. Pero es que ya no es cuestión de tomárselo en serio o no. Es cuestión de ética del trabajo. De no aprovecharse del dinero público.
Y bueno, si uno se aprovechara del dinero público y trabajara para compensarlo...
Creo que la mala leche me ha bloqueado. Quisiera poder tomarme todas estas cosas menos a la tremenda. También quisiera que se me pasara el dolor de garganta que me está fastidiando las fiestas del pueblo y que espero no me fastidie el viaje a Murcia. En fin, por querer...
Lo que en verdad quisiera es tener los huevos necesarios para decirle a esa subdirectora lo rastrera que me parece.
Oh, casi se me olvida. Es que además la señorita esta en cuestión se permite el lujo de señalarme - además de muy malas maneras - las cosas que hago mal. Que por cierto, vienen siendo bastantes, desde su punto de vista.
Es que manda huevos.