Jelou!
He aquí mi egocontribution al mundo del miniblog. Es muy largo, lo sé, y empiza de forma infantil, al parecer, pero ¿no son infantiles todos los blogs? Son diarios de niña, afanes de protagonismo (no offense meant) puestos en palabras. Yo he escrito uno chiquitito d elo acontecido en el foro social Europeo, porque hago tantas cosas que no son de niña que no puedo permitirme perder el tiempo escribiéndolas después (no offense meant, again, para los suertudos que sí pueden invertir tiempo en un blog. El vuestro es fantástico.). Voilà:
de escribir.
En Alemania no estaba tan triste. Al menos, no estaba tan triste tan seguido. De hecho, estar triste era la excepción. Que no es que ahora me pase el día triste, pero vuelvo a tener esos altibajos.
He vuelto a pasear solo por Granada. Pero no son como los paseos de Alemania.
Allí sonreía.
Sin embargo, algo tendrá esto, que hace que tanto deseara volver cuando estaba allí. O a lo mejor es aquello de que aprecias las cosas cuando ya no las tienes.
Sin embargo, hay cosas que ya no tengo y que no echo de menos.
- La Alhambra me gustaba poco, pero desde que estuve con él me gusta aún menos.
Me he acordado un montón de él al subir esta noche al mirador, delante de la Alhambra. Me he sentido un montón de hijodeputa, porque en verdad me pasé una semana pensando cómo dejarlo sin hacerle daño.
Y ahora me estaba hablando. Y he estado a punto de pasar de él.
No se lo merecía.
Soy gilipollas.
Igual yo también necesito hablar contigo.