Y yo que soy incapaz de entender la poesía. Y si lo intento, me aburro.
La verdad es que esto no dice mucho de mí...
Cambiaste las cerraduras pero
se te olvidó tirar estas llaves
perdidas en un cajón, duplicados
anacrónicos, sin uso de las llaves
de todos los días, pensados
para el momento en que nos sacarían
de un apuro doméstico, como
a un arquero suplente le toca
entrar en una final, esperan
acostumbrándose a ese eterno
segundo lugar, tan cerca
de la simple inutilidad. Llaves que
mientras das vuelta el cajón, ponés
en un costado, junto a las cosas
cuyo destino inmediato oscila
del tacho de basura a la posible
reivindicación, ese pantalón
de hace dos años con la etiqueta
del negocio colgando: un estreno
quizás postergado esperando
esta oportunidad, como si
lo hubieses comprado pensando
en un regalo
para alguien que aún no conocías.
Miguel Angel Petrecca