Bueno, no exactamente. Me acosté sobre las doce y me he levantado a las tres y media. Esta vez para hacer una práctica de inteligencia artificial.
En resumen: la madrugada del martes no dormí. Cero. El martes por la tarde no podía aguantar más y dormí un par de horas, antes de entregar la práctica de algorítmica. Volví, cené, me acosté y me levanté a las tres de hoy miércoles para seguir trabajando. He dormido cinco horas en dos noches: cero en una, dos en medio y tres en otra.
Me queda un diagrama y me iré a la escuela (escuela técnica superior de ingeniería informática) para terminar de hacer la codificación. La verdad es que voy justillo de tiempo. Tengo que entregar a las 13:30... como muy tarde.
A pesar de eso tengo una extraña sensación de satisfacción. Será porque estoy aprovechando el tiempo. Claro. Estoy aprovechando las veinticuatro horas del día...