Pero no tengo una vida tan sufrida desde hace tiempo. Echo de menos la adrenalina, pero no el resto: no dormir, no dormir bien, no comer, no comer bien, y sobre todo no vivir como hay que vivir (en paz).
Uno vive con la esperanza de que todo llega. Y al final, efectivamente, llega. Así que don't worry sweetie, y que sueñes... con los angelitos...