música y recuerdos (I)

Esto de las sagas es un filón. Te sacas pensamientos recurrentes así como de la manga, y encima quedas bien.

Ya lo hemos dicho varias veces, lo rara y lo importante que es la música. Tú comentabas que Rammstein te recordaba a Köln. Y a tu miedo de estar cerca, o lejos de ella. Y también he escrito, no una sino creo que varias veces, que Diana Navarro me recuerda a abril de 2005, cuando me pasaba las 24 horas del día deseando volver para ver a ese niño.

Me he acordado de esto porque en el Amarok ha empezado a sonar Gold, de Spandau Ballet. Ochenterísima. Me la copié de un minicd que tenía Noséloquequiero con 250 megas de mp3, en septiembre de 2004, justo antes de venirme a Alemania. Me recuerda un montón a él, porque además ya se la había escuchado varias veces en su cuarto, cuando él estaba en la torre. Así que cuando ha sonado, me han venido flashes de las ventanas de la torre, especialmente altas e incómodas para asomarse; de su edredón de cuadros verdes y amarillo mostaza; de todos los cachivaches de papelería que siempre tenía encima de la mesa...

Creo haber oido alguna vez que la música te activa partes especiales de la memoria, y que por eso resulta tan emotiva algunas veces. Claro que también puedo habérmelo inventado, y he quedado tan bien. Sea como sea, está claro que algo especial tendrá la música. Porque por lo menos a mí, me hace ver y sentir cosas que ni siquiera las fotos provocan.

sabaoth, 29th January 2006, Sunday, [10:15-10:42] @ declaro inaugurada la saga \"música y recuerdos\"