Nada, que voy a ponerme a hacer cosas (después de, con calma, haber contestado el correo y leído el periódico: es lo que tiene currar en casa).
Ayer estuve pensando bastante en el chico de las sábanas blancas: de hecho, más aún tras hablar con su compañero de piso. Digamos que el resumen/conclusión es que sí, tengo muchas cosas que decirle y que podría hacerlo. La pregunta es ¿debo, en realidad? ¿qué importaría si el mensajero lo supiese? ¿podría ponerlo todo aquí en la esperanza de que lo leyera/no lo leyera?
Aún más ¿qué decir de todos estos años de verle más en sueños/ensoñaciones que en la propia realidad? ¿a quién estoy queriendo y echando de menos en realidad? ¿existe? ¿existe aún?
Todo esto me ronda la cabeza. Y debería aclararme antes de hacer (y sobre todo antes de decir) nada. Ahora ya hay comentarios, y sabéis de quién estoy hablando. Se abre el turno de intervenciones.
PD: Ayer asistí a mi primera reunión de negocios virtual. Qué cosas.