Empieza por los que les gustan las pijaditas como a ti: enséñales Google Talk y tú sigue con tu Psi.
Prueba then, a tener cuatro, Sab. Te vuelves loco.
Cambiar de mundo cada poco te hace ver las cosas de lejos y entender mejor a la gente y la relatividad de las cosas. No puedo pensar en nada que pueda enriquecer más a una persona (sin contar tener una bebesa, claro). Eso sí, corres el riesgo de, como dicen los franceses, "te dépayser". Y de cansarte tanto que ya prefieras casi mejor no entender a nadie y que te dejen tranquila.
Una mañana te despiertas y no sabes dónde estás. Abres los ojos en cualquier aeropuerto, toute triste, y no estás segura de si estás echando de menos a tu mamá, a tu abuelillo canadiense, a tu mejor amiga francesa o a la española o a las demás, a tu novio gaditano, a tu camita, o a los dos últimos en conjunto.
Consigues adaptarte, asentarte en algún sitio, acostumbrarte al nuevo jefe... Hasta que, al poco tiempo, encuentras otro curro mejor, o no lo encuentras, y viene a añadirse, o quizás no, encore otro sitio, con gente diferente, necesidades particulares, rollos mentales y complicaciones varias.
Tu mejor amiga francesa tiene una crisis existencial y no estás allí para echar un cable. Carmen suspende las oposiciones en Madrid y se viene abajo. Tu madre tiene problemas en el curro y sólo puedes hablar con ella por teléfono. Tu abuelillo se cae y se rompe la cadera cogiendo el autobús para ir al médico él solito. Te distancias de algunos amigo sí y de otros no (pero esto último es bueno porque sirve de filtro y te das cuenta de quién merece de verdad la pena).
Eso sí, cada vez que llegas a algún sitio, c'est la fête! Todo el mundo coge vacaciones. Durante dos semanas nadie cocina en Calgary. Te jartas de Canadian beef en el restaurante. Pero luego vienen los enfados cuando no puedes ver a todo el mundo, o cuando estás ya tan hasta las pelotas que pierdes la paciencia...
Y piensas: joder, no tengo espacio mental para hacer el aller-retour a cinco sitios, terminar el doctorado, trabajar, tener vida social, contentar a todo el mundo y ser una persona normal con los niveles de relajación de alguien de mi edad, preferiblemente sano y granadino ;-)
Si te sirve de consuelo, no quisiera perderme lo poquito de cada sitio que consigo disfrutar, ni lo que se aprende, por poco que sea. Aunque debo confesar que siempre me estoy quejando de ello, claro ;-) It's only human.
Y si se queja otro, le contesto: ¿pero no te das cuenta, hombre, de que lo tienes todo?
Besitos,
M.
Llevamos mil sin escribir, y para una vez que NdelT escribe, le desplazamos el pensamiento a patadas en un día.
Cierto es que algunos comentan que se lían. Yo siempre he pensado que da igual si el nombre del autor está o no está. De hecho casi siempre es más o menos evidente, excepto cuando a alguno se nos va la cabeza y sale un pensamiento de estos extraño, que entiende sólo el autor y si acaso los iluminados por una sesión aclarativa de Jabber/Messenger. (Sigh. A estas alturas, me he resignado a que nadie nunca usará Jabber.)
Mi vida sigue atascada en un punto que se llama desorden. No consigo - y mira que lo intento (infructuosamente por otro lado) - despertarme a una hora más o menos fija y/o decente y hacer las cosas que debería hacer, como son por ejemplo (<ul> comes):
Aunque en realidad, incluso con todos estos desastrosos <li> que acabo de enumerar, me va bastante bien. Vamos, que se puede decir que en general soy feliz. Las cosas van saliendo, y últimamente casi ningún día paso hambre. Esto es, entre otras cosas, porque ataco las cosas conforme vienen (como lo de tener hambre) y no me preocupo mucho de nada más allá de la siguiente fecha de entrega. Bueno, a veces me entra la neura, la oscuridad se cierne sobre mí (qué gran frase) y me vienen a la cabeza cosas como a ver si hago ya esas prácticas de una vez, a ver si me pongo y termino la memoria del proyecto, a ver si concertara ya de una vez el puñetero último examen o a ver si terminara ya la carrera de una puñetera vez. Estos pensamientos incisivos y estresantes que han de leerse con un tono en algún punto entre la aquiescencia, el desdén y la rabia por ser infinito de vago, suceden sobre todo cuando ocurren escenas como que tu padre te llame por teléfono y te diga:
- A ver si terminaras la carrera de una puñetera vez.
Aunque insisto, estos valles morales son los menos y absolutamente momentáneos.
Que por cierto, vaya análisis introspectivo que me acabo de currar. Sobre todo teniendo en cuenta que últimamente lo único que escribía eran mariposas y escenas de anuncio de compresas o esa del último anuncio de Dodot, en plan "mi mamá me mima, reina de mis sueños esa es mi mamá; flores, mariposas, arcoiris, plastilina..." con una música al más puro estilo La oreja de Van Gogh con la voz del cantante de El canto del loco.
Últimamente donde quiera que voy me entran ganas de quedarme, y de no tener que irme nunca más. Qué coñazo es vivir en dos sitios a la vez. Más que disfrutar de los dos, me da más la impresión de que me pierdo cosas en ambos sitios.
Seguro que cuando sólo viva en uno, me quejaré de que me aburro.