Realidad a cucharaditas

Poco a poco, como a los niños pequeños. Y cási engañándome para que me lo tragara. Y esta vez la realidad tiene hasta buena pinta y deja buen sabor en el paladar. A ver cómo es cuando me la trago y si la cuchara me arranca un diente al salir... Ya parece que es verdad. O por lo menos ya he empezado, aunque aún no he firmado el contrato. A ver si mañana me lo arreglan. Claro que ya lo sabéis todos y así no tiene gracia. Es lo que tiene ser un bocazas.

Hoy casi he tenido que madrugar. Hacía mucho tiempo que no me levantaba tan temprano, pero es que hacía mucho tiempo que trabajaba en pijama, tumbado y envuelto en mantas. Creo que esos días se han acabado, y en el fondo me alegro. He empezado siendo un conmutador con una cara de lo más expresiva. Al llegar esta mañana a la estación de tren, no he podido evitar pensar en voz alta: "is that supposed to take us where Superman went to look for kryptonite?"

The answer was yes.

Y el bono de transporte me cuesta 70 libras por semana.

Parece que la cosa empieza a tomar forma. No sólo lo del trabajo, sino el rumbo que quería darle a mi vida. No me extraña, con la de hostias que le he metido. Por un momento pensé que me cargaba el proyecto de tantas hostias, pero al final me va a salir bien y todo. Dentro de poco seré un City boy como otro cualquiera. Bueno, como otro cualquiera no. Pero un City boy al fin y al cabo. En principio no tengo que llevar disfraz de pingüino, y eso ya supone una gran diferencia. Hasta que alguien se queje, claro, porque habrá gente en la oficina que tenga que llevar traje y a la que pueda molestarle que yo pueda ir vestido de persona. Al parecer es una posibilidad (lo de que a alguien le moleste). Pero a mí no me molesta. El traje me queda bien, no nos vamos a engañar, y mejor que me quedará cuando tenga un cuerpo magro y serrano. Porque me he dado a la vida sana. De momento es el propósito de año nuevo con el que más constante he sido en la vida. Casi todos los días salgo a correr (los días de resaca me perdono), como un primer paso hacia la vida sana. Siempre he pensado que correr es de cobardes, así que en cuanto tenga dinero me apuntaré a la piscina a ver si por lo menos aprendo a flotar. La idea es no depender de la grasa de mi cuerpo para no ahogarme. De hecho, la idea es desprenderme de la grasa de mi cuerpo. Y segregar alguna que otra endorfina de vez en cuando, claro, y sentirme mejor físicamente, y hacerle caso a los médicos que pasan de mí, y que la ropa me quede mejor, y ocupar menos sitio en el metro, y no estar horas y horas mirando cómo crecen las manchas de humedad de mi pared, y dormir mejor, y volver a nadar, que recuerdo que me gustaba.

Y que no quiero ser un maldito burgués consumista como los que tanto abundan en las ciudades, aunque eso no tenga nada que ver con salir a correr ni con empezar a nadar. Pero mens sana in corpore sano, o algo así. También me prometí comer mejor, pero eso lo dejaré para cuando vuelva al continente y pueda permitírmelo. Además, salir a correr me permite pasar unos minutos conmigo mismo que puedo usar para pensar. La hora de 'tren' que tengo para ir al trabajo y para volver a casa también me permite pensar, claro, pero aún no me recupero del shock de las 70 libras semanales. Y resulta que, con la coña, he ido consiguiendo todo lo que me he propuesto en serio hasta ahora. No es como morir de éxito, porque quiero disfrutar el momento, aprender poco a poco lo que puedan enseñarme en la empresa, y desconectar al terminar mi jornada laboral, para dedicarme a tener una vida personal. Difícil en esta ciudad tan impersonal, por supuesto, pero quiero intentarlo. También tengo pendientes viajes a Edimburgo (ejem), a Newcastle (ejem), a Almería, a Bélgica, a Cartagena (ejem), a Granada (maldito título...), a Alemania (que sí, que sí) y a miles de sitios más, pero creo que tendré que ser realista y dejar los "miles de sitios más" en "mira, un reportaje sobre Tokyo en Channel 4". Una de las cosas malas es que ya no puedo ir a Venezuela (sí, he avisado, M.), pero todo ha sido muy rápido. Me han ofrecido empezar desde arriba, así que de ahora en adelante será incluso más rápido. Espero ser capaz de desconectar, de dejar el trabajo en el trabajo y de seguir saliendo a correr. A ver si poco a poco los pensamientos van tomando estructura y claridad, que falta les hace. Supongo que, como casi todo lo demás, depende de mí y sólo me queda admitirlo... Pero eso mañana. O al otro.

NdelT, 16th January 2006, Monday, [12:54-15:41] @ realidad tardía, que mañana madrugo...