Digo que de vuelta, pero en realidad ya no sé cuando voy, y cuando vuelvo. Ya no sé ni dónde vivo ni dónde quiero ir, ni dónde quiero estar. Bueno, en realidad sí que lo sé. Allí. En Granada. Pero no me gusta querer estar allí, si ustedes me entienden. Me gusta estar rodeado de gente, me gusta ocupar mi día hablando con la gente que quiero, planeando ver a la gente que quiero, viviendo cerca de la gente que quiero. Me gusta terminar mis días en el cuarto de alguien, o en el piso de alguien, hablando hasta las mil. Dándole a un besillo a alguien que quiero justo antes de irme a dormir.
No me gusta depender de eso para ser feliz, o preferir eso para ser feliz, si puedo ser feliz solo. Porque eso inevitablemente un día se terminará, y si lo alargo demasiado, un día me daré cuenta que lo he alargado demasiado, y será aún peor.
Pero la verdad es que ahora, justo un día después de llegar, preferiría estar allí organizando conciertos, arreglando redes y aulas de informática y haciendo carnets.
Y pasándome por delante de su puerta buscando una excusa para hablar con él, ahora que me vuelve a llamar "Franuku" y me vuelve a abrazar cuando me voy.
Vete de mi cabeza, por favor, y déjame aunque sea escribir tranquilo en mi diario.