Bien, si hay algo que está claro es que yo soy friki de muy pocas cosas. En primer lugar, soy friki de las cosas con botones. Como dijo P:
En realidad, para acertar con un regalo para Lucille, lo único que hay que hacer es regalarle algo con botones y lucecitas
Bien, pues mis últimas dos frikitadas son mi nuevo móvil y esta preciosidad. La parte buena es que al fin tengo móvil nuevo, y se me puede llamar, como siempre, a mi número de toda la vida (eso para los que lean esto y me conozcan, claro) (bueno, y les interese llamarme ehm, ehm). Además, tenéis excusa, porque existe la posibilidad de que haya perdido vuestro número. Sí.. si me lo disteis en el intervalo de tiempo entre que (1) se le acabara la memoria a mi patética SIM (milenios ago) y (2) mi móvil intentara aprender a volar y a nadar en un solo movimiento, con patéticos resultados.
La parte mala es que la pantallita cuesta 2.500USD (al cambio, unos 2.117EUR). Asínque, como dicen en mi pueblo, vaserqueno. Pero mientras podéis disfrutar con la animación cutre de demostración... el que no se consuela es que no quiere: por ejemplo, yo lo que uso ahora mismo es el touchpad del portátil, lo cual quiere decir que pinto un poco en plan guardería con pintura de dedos (y me temo que con una exactitud similar). Eso en realidad se traduce en que tengo que poner el zoom más cerca de lo que debería para quedarme con la imagen general, y que tengo que borrar bastante (¡viva Ctrl+Z! ¡Y Ctrl+Alt+Z! — que es lo que tienes que usar en el fotochó que yo uso si la cagas más de una vez seguida).
Oh, os oigo, os oigo ¡qué poco friki, un programa de pago, existiendo magníficas alternativas como el Gimp!
Pues sí y no. El Gimp hace muchas cosas, pero como en tantas historias de la oficina, al final la compatibilidad con el resto del universo se llevó la palma. Que sí, que tiene taco de futuro el Gimp.
Últimamente estoy diseñando bastante en la empresa, y me hace mucha ilusión porque al final del día se queda algo hecho, y puedes mirar atrás y decir: hoy había que hacer estas cosas, están hechas y se van a quedar hechas durante taco de tiempo, y quizá saquemos cinco mil ejemplares. Eso contrasta con los días en los que dices: hoy no han parado de salir problemas, hemos conseguido resolver los más gordos y estamos al menos en el sitio en el que estábamos hace dos semanas, pero no antes. O cuando toca hacer database maintenance. Argh, argh.
El siguiente punto de frikismo de hoy es que ya tengo la Marcha Imperial en el móvil, así como la musiquilla de Futurama y el Girls and Boys de Blur. Aunque llevo dos días intentando pasar la del Monkey Island® y alguna de los Cardigans. No contenta con tales inutilidades, también he conseguido sincronizar el móvil con el ordenador y he hecho una copia de seguridad de todos los contactos que quedaban en la SIM, lo cual me ha permitido, por cierto, seleccionarlos, hacer una base de datos con ellos, imprimirlos dos veces para más seguridad y luego hasta atreverme a copiarlos al móvil de la empresa. Y además tiene agendilla y todo. Lo que me recuerda el triste hecho de que también he perdido todos los cumpleaños... En fin, no se me van a romper el móvil Y el ordenador a la vez ¿no?
En realidad no sé cuánto interés tienen todas estas pequeñas frikitadas. Poco, comparado con la que se nos viene encima (y por una vez no me refiero a la pequeña padawan). El próximo domingo haremos la mudanza de los cómics que hemos heredado. En mi casa habrá más de los que se pueden leer en meses de dedicación exclusiva al tema. Unos cinco mil, según los primeros cálculos. Supongo que os iré contando según los vaya leyendo. Por cierto que estoy buscando un buen programa de biblioteca, para poderlos catalogar ¿Conocéis alguno? Respuestas aquí, por favor.
Pero tengo un extraño sentimiento, como si hablar de algo que ha salido tan bien fuera a gafarlo de alguna manera. Fue mágico, fue mundano. Fue mágico tirar una tarde en casa de Sábanas Blancas y Tarta de Fresa, mientras el ninja de Antequera se hacía una ficha de rol y sonaba Massive Attack. ¡Massive Attack, en una tarde de viernes! Es casi, casi magia...
Conversación entre V von Muerte y Llamada perdida (en Latveria, con la Hermana Pequeña delante):
(Llamada perdida) No follo con embarazadas.
(V von Muerte, levantando la mano a la velocidad de la luz) ¡Yo sí!
Me reí mucho... y me acordé bastante de este invierno pasado. Eran también recuerdos buenos.
Y así mil cosas, como el asombroso descubrimiento de que hace casi dos años de dicha llamada perdida. En fin, queda claro que no estoy físicamente como para repetir el evento (aunque mentalmente es raro que pase un tiempo sin siquiera pensar en ello). Pero es una situación pasajera... me contaba esta niña que no es fácil encontrar bellas mujeres que entiendan y estén libres... a mí me lo vas a contar. Al final va a tener razón mi madre, y eso de que si es que tienes que juntarte más con gente de tu edad.
¿Y dónde se juntará la gente de mi edad a estas alturas? V von Muerte me habló del Follatour (no os perdáis el concepto). Pero yo el enlace lo he encontrado en un blog de una periodista de 20 Minutos (¡el famoso 20 Minuten de Colonia!), Chapi Escarlata. Pero esta mujer tiene ya cuarenta años, es decir, me dobla más la edad que otra cosa. Sin embargo, de todo lo que se dice en ambas páginas, me quedo con uno de los comentarios. Me ha llegado bastante porque, últimamente, con la tontería de la acidez veo más tele nocturna de lo que debiera: y en la por cable tengo no uno, sino dos canales de porno emitiendo de las 12 a las 6:30am. Y el comentario dice:
[prefiero que una chica seduzca] que no verla a cuatro patas mientras un negrazo ex-NBA redimensiona su esfínter a base de impactos que hacen salpicar invisibles moléculas de sustancia preseminal por doquier...
Es un punto de vista... y yo a base de ausencia de lo primero y saturación de lo segundo, lo comparto más que de costumbre. Dice la sabiduría popular que a falta de pan, buenas son tortas
, pero señoras y señores, yo anoche, tras una pasada rápida por mis cuarenta y pico canales (57 channels and nothing on, que canturreaba P el otro día citando a Springsteen) al final me puse a hacer punto. La verdad es que últimamente, ver a gente follar como quien hace abdominales ni siquiera me ayuda a conciliar el sueño. Así que me puse a hacer punto... sigue dándoseme mal, pero voy mejorando. Ahora, por lo menos, no se me duermen los dedos. A ver si consigo hacer alguna de las cosas del libro que me ha llegado del Círculo, el de Punto para bebés. A P le gustó este conejito.
No os preocupéis, porque al final su habitación estará decorada con dragones y brujas también. He estado esta mañana, además, mirando algún poster de Paul Kidby. Estoy entre el de A'Tuin y el mapa de Lancre.