Eres una de esas cosas que nunca podrás olvidar. De esas cosas que por mucho que le pongas encima para intentar taparlas, siempre vuelven a aparecer. No es que duela. Nada más lejos de la realidad. Pero sigues ahí, y apareces de vez en cuando. Y cuando apareces traes contigo un montón de recuerdos felices. Los momentos malos no vuelven, claro. Pero y qué. Porque en el fondo compensaba. Ya lo creo que compensaba.
Tampoco eres ninguna especie de obsesión. Ni ningún baremo con el que trate de medir todas las personas que entran en mi vida. No los comparo a todos contigo, como alguno habrá pensado más de una vez, aunque tengo que reconocer que... bueno, que las comparaciones son inevitables, algunas veces. No eres una obsesión, decía, pero es que hay tantas cosas que me recuerdan a ti... como los cómics, por ejemplo. Me recuerdan a aquellas tardes en las que íbamos a Flash, lloviera o hiciera sol, a ver si había salido el nuevo de X, o si ya había llegado el siguiente tomito de Slayers. O a mirar, sencillamente.
Algunas veces me acuerdo tan fuerte de ti que me parece que estuvieras conmigo de verdad. Como esta noche, en la que por alguna razón u otra, me he vuelto a tropezar con tu recuerdo. Con tu mirada, con tu sonrisa, con tu silencio. Y es que sigo adelante, y nuevas personas entran y salen de mi vida, y ninguna te borra. Ninguna elimina la marca que dejaste en la arena. Pisan y pisan, pero yo sigo viendo tus huellas claramente entre las otras.
No te olvido, no. No puedo. Y tampoco quiero. No me hace daño mantenerte conmigo. O eso creo, pero si me hace daño me da igual. Porque de algún modo tu recuerdo me hace sentir menos solo. Tu recuerdo es el recuerdo de un tiempo en el que fui feliz. Miro atrás a aquellos meses, y sonrío. No tengo claro si esto es bueno o no, pero como he dicho, me da un poco igual. Tampoco tengo claro si tu recuerdo tiene algo que ver con la esperanza... bueno, esperanza absurda, pero que es casi tan inevitable como el recuerdo.
Quédate ahí, en mi memoria. No te vayas. Porque ese recuerdo es la única prueba del tiempo en el que no eras el fantasma que eres ahora. La prueba del tiempo que eras de verdad. El tiempo en el que eras mío.
No te lleves nunca mi recuerdo, porque sepas o no sepas lo que quieres, nunca he sido más feliz que cuando dormías a mi lado.