Un lugar en el mundo

Un lugar en el mundo es una película, pero es también una frase en la que me gusta pensar.

Hoy, nada más salir de Cartagena, se veían rayos en la zona de los molinos de viento. Al fondo, amanecía en dorado en la zona sin nubes, en la playa que sé que está ahí. Me gustan los molinos de viento, no sólo porque parte de los fondos que llevaron a NdelT a Granada provengan de ellos, ni por aquel curso tan gracioso en Colonia... Siento que me caen bien en el sentido de que son bonitos, como los molinillos de la feria cuando eres pequeño, como las cosas que están limpias y no hacen ruido. Hoy daban vueltas a gran velocidad, sobre ese fondo dorado y con los rayos quebrando la imagen de un lado y de otro.

Al llegar a la salida del trabajo, han empezado a caer gotas como monedas de quinientas, y luego más grandes.

- Estas gotas llevan un rato cayendo.

- Sí.

- ¿Crees que ha empezado a llover cuando hemos llegado, o que hemos llegado a un sitio al que ya estaba lloviendo?

- Mira la carretera, diría que lleva poco tiempo cayendo agua.

- Será mejor que salga rápido, antes de que esto se ponga peor... Te quiero, guapo. Nos vemos luego.

- Hasta luego preciosa.

Y he entrado corriendo a trabaja, con el Polo (Ralph Lauren) hecho un cristo en los dos segundos de cruzar la entrada.

- Phew. Wow, some rain out there.

- Yeah, it's just started raining as you arrived.

- Just on time, yeah, we saw it from the car. Heh.

I look back, and it is getting worse by the second. Rain is now about an inch high on the pavement. Thick drops create second-long craters in the surface. One of the collectors from the roof is spilling loads of water in a rhythm that resembles someone throwing up. The other one reminds me of the arabic shower in Requiem por Granada. The long forgotten sound of healthy, heavy rain starts to fill the air, and I can't help but smile.

- Wow, look at that.

- Hey, it's incredible, isn't it?

- I love storms, specially the big ones. Not that spitting that won't let you do things but won't create a good show either.

- Yes, I love storms too.

For a few seconds, we look at the storm, and I start wondering aloud if, being it September, this could be considered a gota fría. I had always thought that they could only happen in Summer. We stare at the rain, and I think hey, well, maybe...

- Well, let the reservoirs be filled and keep the golf courses coming!

(Sigh)

- I guess I'd better get to work.

(Suspiro)

Supongo que ése es el instante en el que se rompe la magia del momento, y recuerdo que tengo creer en lo que hago, y alegrarme por las cosas buenas, con buenas razones. En otro sitio, sería posible. Voy a la oficina de atrás, y me siento al lado de la centralita, el fax, los catálogos de material de oficina, los archivadores de tarjetas de visita y mi pegatina de "Quality isn't Job One. Being totally fucking amazing is Job One".

Las montañas de alrededor se van borrando según escribo esto, y los truenos y la lluvia se hacen cada vez más intensos, lo llenan todo y todo se vuelve blanco. Ojalá llueva todo el día, y me recoja P con el paraguas más gay del universo. Está en el trastero, pero a la vista...

A veces me dan ganas de que llueva de verdad. Que llueva durante días, y que toda esta gente se hunda en el barro: que se paren las obras, que la gente deje de comprar casas pensando que compra el sol. Que dejen de cambiar el paisaje que conozco, que dejen de decir que la Costa Cálida será la segunda Marbella, como Marbella pero con más nivel, será la nueva Florida.

Yo llamo a ese proyecto Murcia, el geriátrico de Europa. Porque Murcia solía ser la huerta de Europa. Eso no me molestaba tanto, de hecho, cuando compraba tomates, limones, ajo en el Lidl en Colonia, y miraba las etiquetas, y ponía No-sé-dónde-de-abajo, Murcia, me daba ese yo qué sé tonto de, bueno, no seremos gran cosa, pero sabemos comer, y en la tierra crecen cosas que están buenas.

No había tantos invernaderos por aquel entonces.

La tormenta se va a alejando, y mi jefa me pide por messenger que busque fotos de villas de sus cuatro resorts favoritos para dos fiestas de ventas que van a hacer.

Ya no llueve. La peque se mueve, y en cierto modo (es raro) me hace compañía. Al final han decidido que es más fácil que lo haga yo (que tengo los archivos originales, el Photoshop instalado, la fuente que necesitamos y he hecho todo el resto) que mandarles las piezas y que lo monten allí como puedan. Allí en la oficina de Inglaterra, ya no están navegando en Croacia. Para que luego digan, como ellos se van de vacaciones, yo sé quiénes distribuyen cartas náuticas en formato CD para usar con el GPS que tienen. Qué pena que no lo pudieran conectar al ordenador nuevo... tsk, ¿puerto de serie? ¿qué puerto de serie? Tsk, tsk. Me pregunto cómo se las habrán arreglado al final.

En fin, voy a diseñar algo muy bonito para un fin muy feo. Ojalá siguiera lloviendo, daría más el momento Dr Frankenstein. Al fin y al cabo, es mi parte favorita del trabajo.

Siento no haber hablado del paseo de Calblanque de ayer. Ése es mi lugar en el mundo, el lugar en el mundo entero que me hace ver el conjunto como bueno, como un planeta alucinante, que me hace sentir que encajo, cosa que no me pasa en Granada, ni en por supuesto en Londres o Colonia. Pero tampoco en Xaniá. Siento no haber hablado del mar dejando rastros de espejo. Y del cielo que se reflejaba en ellos, como conchas gigantes de perlas sobrenaturales. Y mi hermana y mi prima, con sus cuatro días de diferencia... las peques, las revoltosas inseparables, fumando y yéndose de Erasmus una y de casa otra. Que es parecido, pero no es igual.

El mundo es hermoso, y terrible. Redescubro la ternura quitándola del todo: como ayer, me fijo en los contrastes. Los acantilados de pizarra y la arena dorada. La toalla que pide ser manta. Estos pensamientos, y guardar a 200ppp para impresión casera, cuatro fotos alineadas de igual tamaño: hacienda del siglo pasado, golfista famoso, apartamentos en color crema y villa con piscina (de noche).

Por alguna extraña razón, no puedo decir que no sea feliz.

Ya ha salido el sol, y el día empieza a parecerse a muchos otros días.

Tengo 40 minutos para acabar este diseño. Bueno, ahora 35.

lucille, 12th September 2005, Monday, [22:06-00:09] @ y ya son las doce y diez