... ¡libertad, libertad, libertad! ¡Qué risa! ¡Y qué fácil resulta cambiar un himno!
Yo esta mañana iba a escribir sobre un sueño que he tenido (una minucia: ser ministra de agricultura con el PP, con una docena de asesores pululando alrededor y dándome toda la información que necesito; y llevar doce años con el chico de las sábanas blancas).
Pero antes de ello quería oír el himno de Riego en la Copa Davis, que está siendo muy celebrado entre mis amigos republicanos. Es curioso, estoy en Grecia y la gente no me pregunta ¿qué tal la paella? como en Alemania, sino ¿qué tal es lo de tener rey? Yo nunca sé qué contestar, porque si bien si hiciera un país desde cero no pondría rey, no sé si merece la pena enfrentar a la gente de un país que ya tiene sobre si se quita o no. A mí, personalmente, la familia real me cae bien: no son como esos sosos ingleses, que luego a saber qué hacen por ahí. Aunque como se dice aquí, puede que ambos príncipes sean "anfi". Hey, como yo.
Últimamente he estado viendo capítulos de Sex in the City (toda la segunda temporada en dos días: es lo que tiene el alquiler). Decía una madre a su hija:
- Mamá, soy lesbiana.
- Muy bien hija, con que no seas republicana...
Pero claro, en los HPA (lo siento, es la abreviatura griega y le he cogido cariño, jejeje) ser republicano tiene un sentido totalmente distinto.
En fin, voy a ver si averiguo cómo se dicen un par de peces en griego y a buscar pescado blanco para mi dieta. El martes, cuando vea a Miranda, le voy a decir una vez más que lo siento, pero que NO quiero perder peso, sino que me ponga una dieta sana. Pero ayer se me hacía tarde para el cine y no quise meterme en discusiones con ella. Al fin y al cabo, es la dietista del gimnasio y supongo que está especializada en crear menús de estos raros, que no persiguen alimentar ni ser sabrosos.
Luego vuelvo.