Unas veces por lo gracioso de las noticias en Hazte Oír, otras veces por fotos realmente buenas de algunas pancartas originales. La verdad es que todo esto me resultaba bastante cómico desde el principio. Y hoy he perdido casi todo el día leyendo lo que salía en El Mundo, El País, la Ser y la Cope. Y al final, curiosamente, se ha quedado todo en un chiste.
Participantes: un millón y medio según las familias buenas y ciento sesenta mil según la policía. Mira, a mí me da igual. De todas formas, las manifestaciones son sólo pataletas. Esto será más o menos triste, pero es cierto. En este caso a mí me parece fantástico. Hombre, la verdad, es que como decía Mami - estudiante de derecho, socialista a muerte pero muy cuerda (el pero iba a propósito... por este tipo de cosas alguna gente me dice cariñosamente que soy de derechillas) - es que se podía haber hecho de forma más sutil. Digo, sin cabrear a los que se abanderan aún tras los sacrosantos valores patrios (parafraseando a Forges), obviando quizá que sus sacrosantos valores patrios a lo mejor no les da derecho a exigir desigualdad de derechos. Pero es que al fin y al cabo a esa gente llevan mucho tiempo lavándole el cerebro, y al fin y al cabo no es culpa suya haber nacido en una época en la que si eras mari te metían en la cárcel. Y no les puedes dar esos sustos...
Más penita que otra cosa. A veces pienso que me dan pena demasiadas cosas en esta vida. Que quién soy yo para que me den pena tantas cosas. Pero me la dan. En fin.
A-Andros me llama y me dice que qué hago mañana. Que se van a Würzburg y que no tiene ganas, pero que... mire a ver cuánto me cuesta ir. "30 sólo ir". "Bah, no merece la pena". "Además, yo tengo que estudiar, que el viernes tengo un examen". "¿Y tienes que estudiar todo el día?" "¿Por?" "Nada, porque había pensado en ir a verte. Pero sería sólo un día, porque tengo clase el lunes". "¿Y?" "Pues que a lo mejor estaría bien que te vinieras tú ¿no?"
Entonces es cuando yo me río y sonrío - las dos cosas a la vez - porque siempre intenta timarme. Y me dice que me llamará luego, para ver qué hago. Y efectivamente me llama. Pero yo, entre medias, me había acordado que tengo clase de alemán el lunes a las 8:30. Así que nada, hijo.
Qué tramará. Cuando me busca, es que trama algo. Y lo más curioso. Por qué me parece a mí tan bien que me busque. Si en el fondo estoy convencido de que es porque se aburre. Bueno, en verdad somos todos un poco así. Pero él más. O yo qué sé.
Empiezo a pensar que una buena parte de mis amigos está loco de atar. Mientras no traten de asesinarme no creo que me importe.