¿Ya tenéis señora de la limpieza?
Cómo se nota que habéis dejado el estatus de estudiantes...
Es un encanto de niña. Mi casa está limpia, y no la he limpiado yo. Es un triunfazo, comparable a, no sé, comparable a otros triunfazos. No como una llamada perdida, pero vamos, como media llamada perdida. La felicidad por ocho lerus la hora. Todo este rato, era tan barata... la felicidad, digo.
No sólo de pan vive el hombre
Nota: cómo mola el último de Chaqui.
Veamos.
¿Hemos decidido ya por completo el nombre que vamos a usar? Si la respuesta es sí, efectivamente, me encargo yo. Es que se me había ocurrido otro. Lo tienes en tu gmail.
¿Qué más?
No sé si puedo empezar a contar siquiera todas las cosas que me han pasado en Barcelona: desde los vuelos (terrible) la tormenta en avión de hélice (argh) los 10 minutos para la conexión con el puente aéreo (uf) los 45 de retraso por condiciones atmosféricas (¡ja!) la actriz de tele (hmm) no cenar en un japonés (¿estómago? ¿qué estómago?) el museo de la ciencia (que mola) el salón del cómic (qué agobio de gente) cenar en un dunkin donuts (y sentirse redondo, pero sin agujero) el bar de por la noche (hah) el mercado de segunda mano (qué agobio de gente y de mochila) que estaba tan cerca de Plaza Cataluña (falso) cuyo autobús salía cada 11 minutos (falso) y llegaba en media hora (falso) y no me daba tiempo a coger el avión (cierto) pero al final corriendo y casi llorando lo cogí (cierto).
Y aquí acabo, porque ni he empezado en verdad.
Es bueno llegar a casa.
Es bueno estar en casa.
Esta noche hablamos con la chica esta, a ver si conseguimos a alguien que limpie por nosotros. Síiiiiii.
Poco a poco, las cosas van pasando...