Por una vez, lo que me pasa no es que me falta cariño. Al menos ese que otras veces he echado tanto de menos.
Aunque ya lo he repetido hasta la saciedad, repetiré una vez más - y para dejar constancia en Atlantis - que el viernes fui profesor por un día. Bueno, por dos, porque estuve todo el puñetero jueves recuperando todo lo que sabía sobre Flash y preparándome las transparencias, para dar la clase el viernes.
Me encantó. Y pensé: Dior, yo quiero más de esto. Mi profesora estaba supercontenta, porque de otro modo tendría que haber anulado la clase. And you had a good feedback. They told me in the lab
, me dijo, entre otras cosas. Se porta muy bien conmigo. Mi profesora, quiero decir. Aquí soy el becario enchufaíllo, más que el erasmus superloco. Y a todo el mundo le parece bien. Parece que los que se pegan al departamento no están tan mal vistos como en España. Quizá sea que aquí, en los departamentos, sólo están los que trabajan, no como allí.
De hecho, para ser profesor, tienes que echar una solicitud, y pasar por un tribunal que dirá si serás profesor o no. De hecho, tienes que dar una clase de prueba. De hecho, los alumnos también te puntúan. De hecho, después de dar mi clase, dio una clase de prueba un tipo que había echado la solicitud. God! He was so boring... wasn't he? Actually I spent the hole hour chatting with the other woman.
Mi coordinadora, hablando sobre el tipo. En verdad había sido horripilantemente aburrido. No sólo porque la clase fuera sobre ingeniería del software - materia que hemos decidido el americano y yo que es lo más aburrido de este planeta, excluyendo a la historia de los EE.UU. - sino porque además el tipo era aburrido en sí. Y encima, iba de chulo. En plan "qué bueno soy".
Pues no pasó la prueba.
Por contraste con la clase de ese tipo, la mía había sido un monólogo del club de la comedia. Se reían de mis chistes. En general, a los de más para arriba de Despeñaperros les parezco gracioso. Supongo que el poco arte andaluz que tengo luce más cuando los de alrededor son tirando para sosos. Como sea. Hoy venía pensando, después de volver de Frankfurt (he quedado con la amiga de mi ex para cenar). Pensando en que... joder, es que en Alemania las cosas me van tela de bien. Tengo una beca, tengo un laboratorio-despachito estupendo, estoy enchufado con mi profesora, y...
A lo mejor yo sí que hubiera pasado esa prueba.
Esta sería una buena frase para terminar un pensamiento, pero es que aún me quedan cosas por decir, hoy. De todas formas: no, no pienso quedarme aquí a vivir en Alemania. Se me ha pasado por la cabeza preguntarle a mi seño que qué tendría que hacer yo para ser profesor, aquí. Porque si es sólo doctorarse y hacerles ver que serías un buen profesor... Bueno, ejem. No me gustaría caer en la soberbia, y tal, pero... en serio, yo lo hice mucho mejor que ese tipo.
Son casi las tres de la mañana de un sábado cualquiera. Y tenía el messenger abierto hasta hace poco. Hasta que se ha desconectado toda la gente interesante. Y una vez lo ha hecho, lo he cerrado. Y después me he puesto a mirar mis correos. Y después, a mirar fotoplines. Y cuando ya he terminado de todo, me he puesto a escribir aquí.
Justo antes de ponerme a hacer esto último, he pensado que si no pasaré tanto tiempo en internet porque me hace sentirme más cerca de gente de la que me gustaría estar más cerca, en realidad. Osea, porque en realidad me siento solo, aunque no quiera reconocerlo. Bueno, digamos que yo parto de la base de que aquí estoy más solo que allí. Pero nunca me he planteado el sentirme solo. Siempre he pensado que lo llevaba muy bien. Que mi soledad, o la densidad menor que mi vida social tiene aquí, formaba parte del encanto.
Y lo hacen. Creo. Pero a veces tengo muchas ganas de hablar con alguna gente. Y he notado que estoy demasiado preocupado por la configuración de mis vacaciones. Osea, que quiero que caigan en buenas fechas allí.
Mi vida es un jaleo.