una colección demasiado extensa de personas que pasan de mí. Quiero decir, de personas que me gustaría que no pasaran de mí pero que acaban pasando de mí, por una razón o por otra. Y me pregunto por qué será. Y por qué serán todos (R).
Supongo que aunque no lo piense mucho, no es algo que me haga mucho bien. Por otra parte es que no sé cómo controlarlo. Quiero decir, me encapricho de la gente como otras personas se encaprichan de las cosas. No es la primera vez que me he sentido como un crío chico, pensando "quiero que esa persona me quiera" o "quiero caerle bien a nosequién". No sé tampoco hasta qué punto estoy dando imagen de infantil con este párrafo. Supongo que, en el fondo, a todos nos ha pasado eso alguna vez.
Quiero decir, ilusionarse con la gente. Ya no por un novio/novia futurible, si no por alguien que en principio te puede parecer especial. Y que como tienes esa sensación te gustaría guardarla. A la persona, y a la sensación.
Muchas veces me ha salido bien. Claros ejemplos son algunos de mis amigos. (Esto es de cajón, por otro lado; si he querido ser importante para alguien y lo he conseguido es lógico que sea amigo mío). No daré ejemplos para evitar comparaciones y porque aunque mi vida es bastante de dominio público, no quisiera concretarla en algunas líneas. Es ponérselo demasiado a huevo a posibles aludidos, me refiero. Por otro lado, otras veces ha terminado en catástrofe. El ilusionarme con alguien (ilusionarse personalmente, en oposición a mis amores platónicos). No alcanzo a encontrar la razón concreta que ha hecho que dicha ilusión acabe estrellándose, aunque me la huelo.
Quizá sea aventurar demasiado, pero igual los (R) que han salido corriendo se hayan sentido atacados. Amenazados. Vamos, que se hayan pensado que les tiraba los trastos y hayan salido corriendo. A este punto es cuando yo necesito un feedback. Porque esta conclusión es tan insólida como lo es mi mente a esta hora de la noche, después de un día tan corto como cansado.
No sé si este pensamiento lo he escrito tan rápido por consistencia de mis ideas, o por la total inconsistencia de las mismas. En cualquier caso lo único que espero es no haber puesto otra vez "aquello" con tilde, una vez más.