para no volver

Es algo extraño, difuso. Aún no alcanzo a entender en qué se basan esos caprichos, por decirlo de algún modo. Son rápidos; un par de veces, y suficiente para que aparezca.

Ángel, el deseo, las ganas de estar, las ganas de que me quieran, las ganas de tenerle.

Ese sueño recurrente de los dos abrazados bajo las estrellas.

Creía que estaba en periodo de barbecho. Que necesitaba un descanso, después de los últimos (terribles) sucesos.

Pero en realidad era que no recordaba esos ojillos oscuros.

Es este, es aquel, es nadie, el dueño de esos ojillos oscuros. Son todos y ninguno a la vez. Los que hacen que sueñe. Que sueñe despierto. Que sueñe dormido y cuando me despierte quiera volver a dormirme, para seguir soñando. Que son míos. En un sueño dulce. En un sueño tierno. Como sus ojos. Como su mirada cuando me miran.

Tienes que volver antes de irte, dice uno de ellos, aun sabiendo que estaré cinco días en el país. Con los ojos ardientes de alegría. Mientras su novio ni me mira, como intuyendo lo evidente.

El otro sonrió al verme llegar, y me abrazó. Extraño, pensé. Tampoco era para tanto. Tampoco era para tanto es eso que siempre pienso ante una demostración afectiva mayor de lo esperado. Pensamiento quizás fruto de lo poco usual. O quizá fruto de recibirla de alguien de quien quisieras recibirla, pero de quien no te atreves siquiera a esperarla.

No tengo ni la más remota idea de qué en concreto hace que aparezca esa ilusión. De qué extraño ente corpóreo o incorpóreo hace que la gente empiece a aparecer en mis sueños.

Hacía tiempo que no me ocurría esto. Así, suave, es hasta agradable. Supongo que soy adicto a este tipo de ilusión. Esta ilusión que, por unas cosas o por otras, tiene un fin difuso... que hace que tenga que caminar receloso, y hacer un pequeño esfuerzo... para no volver.

Lo que pasa es que es difícil, cuando ellos te piden descaradamente que vuelvas y tú te mueres de ganas de hacerlo.

sabaoth, 19th February 2005, Saturday, [13:56-14:18] @ me encanta mi vida