Pero paso de escribir. Estoy de vacaciones. (¿Otra vez?) Esta vez en el puebro.
Hoy he jugado al billar y no volveré a hacerlo mientras recuerde esta noche. He metido tres bolas seguidas, y luego otras tres más. Lo mío es meterla... la bola, en el hoyo. Eu... fin.
Que eso, que estoy en casa. Y que la constitución europea dice poco que no se haga ya en la prácitca. Y que estoy buscando como Lucía Etxebarría le saltó con un montón de asuntos escamosos - o que a ella, que es de las pocas que se ha tomado la molestia de leérse el tostón le parecieron tal - a Josep Borrell, pero que Borrell le decía una vez tras otra que eso ya se hace desde Niza o que aquello viene funcionando así desde Maastricht. En fin, que tenían que escribir un libro con lo que *ya* pasaba.
Nos meten a Europa por las narices. No dudo que los señores que diseñaron el proyecto de una Europa unida económicamente no fueran listos, ni que supieran más de economía que todos nosotros juntos; lo que sé es que tenían muy claro que lo querían hacer. Y todos los políticos lo siguen teniendo. A España nos han llegado fondos para hacer carreteras y Aveses de Madrid a Valladolid, pero la libre circulación de empresas dio a los alemanes cuarenta millones más de clientes potenciales para la Faber-Castell, la Statdler, la Kinder y la Audi. Sin contar con el Deutsche Bank y muchas otras alemanadas - ojo que esto último era de cariño - que nos han metido y no nos hemos enterado.
Si sale que no, se morirán de vergüenza, y harán como hizo Dinamarca cuando los daneses dijeron que no querían entrar en el proyecto Europa: dirán aquello de echadnos una mano y repetirán el referéndum ad infinitum hasta que salga sí.
Tienen tiempo de hacer un par de ellos... el plazo para confirmarla es de dos años.
Yo personalmente, no voy a votar. O mejor, votaré en blanco. Por dos razones. La primera es que me parece una estupidez suprema, una panfletada y unas ganas de gastar dinero público hacer un referéndum que sólo vincula políticamente. Lo cual sólo servirá para que ZP sonría mucho si sale que sí, y se muera de vergüenza y pida por favor que digan que sí la próxima vez si sale que no. Porque la decisión está ya tomada. La segunda razón es que... estoy de vacaciones.
Ya, no tiene nada que ver. Pero es que me apetecía repetirlo.
Es mi diario y me lo llevo.