pues yo tengo fregona y concepto

Y de hecho estaba limpiando hasta hace un momento (son las 4:32 de la mañana - esto de tener hora americana en el servidor es una mierda).

Hemos tenido la fiesta de despedida de los erasmus de este semestre de invierno que se ha terminado. Ha sido una cenita ligera, y lo que luego iba a ser una fiestecilla se ha convertido en el fírmame la cartulina. Y como cada uno tenía que firmar unas siete cartulinas (somos quince, pero no todos hacemos esas mariconadas) pues casi que se ha perdido la noche en eso.

Justo un pelín antes nosotros también discutíamos. Bueno, más que discutir, era ronda de discursos. Y de temas menos... metafísicos que la existencia o no de una deidad omnipotente y omnipresente a la par que intangible en incognoscible (para que veas que yo también me sé adjetivos rimbombantes). Vamos, que era todo el rollo ese de qué bien me lo he pasado aquí, o qué maravillosos y fantásticos sois. Y entonces apareció Comulgueitor, y soltó un discurso algo más largo.

No dije nada especial. Tan sólo que tenía miedo, antes de venir aquí. Que me asustaba salir, dejar a mis amigos, mi familia, mi hogar - donde quiera que esté - e irme a un sitio cuyo idioma iba a entender a duras penas, a pesar de que mis amigos que se habían ido de erasmus me decían que era estupendo. Y que por alguna extraña razón (que todos sabemos cuál fue en el fondo pero que no era lugar de explicar) eché el papelote, y que poco a poco el miedo se tornó ilusión. Y que a los dos meses de estar aquí pensé eso que he dicho aquí alguna vez: esta ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Aplausos.

Y seguí. Que efectivamente, había sido fantástico, y que ahora me creía lo que me decían mis amigos que se habían ido de erasmus. Que ahora sería yo el que volvería y le diría a la gente: vete, porque es una de las mejores cosas que puedes hacer en tu vida.

Más aplausos.

Yo tengo fregona y concepto de limpieza, pero no tengo sol (de hecho, hoy ha nevado tres veces sin que ninguna de ellas cuaje). Creo que lo echo mucho de menos, y de hecho se me ilumina la cara cuando veo un rayito que aparece entre nevada y nevada.

Pero a veces se me olvidan esos detalles, como hoy, cuando había terminado de limpiar mi piso de la fiesta, y me volví al cuarto, para esperar que se secara el suelo para ir a por un vaso de zumo a la nevera, mientras escuchaba el Laudate Dominum de Mozart, y le dejaba una carta a mi ángel en Atlantis.

sabaoth, 14th February 2005, Monday, [16:32-16:49] @ un vaso de zumo antes de dormir