En realidad, es lo único que me hace falta en esta vida para ser feliz. Eso, y haber visto a la gente hace poco. Pero sobre todo el sol. Creo que pocas veces he llorado al sol. Hoy he comido de puta madre en el bar de al lado, la comida que me trae ella, con mi compi Jotadesuspensivos, y hasta me ha caído bien.
También, esta mañana he limpiado toda la casa al ritmo de la música, con las ventanas abiertas y la brisa del mar. Es bueno que acabe el invierno, pero es aún mejor que acabe el invierno de mi cabeza, el que tiene tormentas que no sé controlar.
No one is getting fired here, supongo. ¿Serían todo cabezonadas mías? Aun así, no bajo demasiado la guardia. Y ya me da un poco igual todo, que sea lo que la fuerza benigna del universo quiera. Llámalo X, llámalo energía decía Sabina. Este fin de semana he hablado largo y tendido de ello con V von Muerte.
Es difícil hablar de cosas con él, porque tiene una opinión sobre todo ya pensada, y las dispara una detrás de otra yéndose del tema central. Además, normalmente sólo le interesa explicarte lo que él cree, por qué lo hace y por qué lo deberías creer tú también, y no se interesa por el proceso que te ha llevado a ti a pensar como piensas o los modos en los que tu filosofía de la vida funciona para ti.
Quizá en ese sentido sea más interesante escucharle que responderle. Y quizá por eso tienda a atrapar la atención de la gente.
En todo caso, hacía ya milenios que no hablaba del tema con nadie (¿quizá contigo, Sab?) y tengo todavía detalles que resolver al respecto. En realidad, todos los grandes temas dan vértigo: lo insondable del universo, la inmensidad del tiempo, la pequeñez relativa de cada vida y la aparente inconmensurabilidad de la estupidez humana, que parece superar todo límite.
V von Muerte decía que si él fuera creyente, sería el súper creyente y no consentiría que nada a su alrededor ni nada dentro de la estructura a la que él perteneciera estuviera podrido, porque eso implicaria putrefacción también por su parte.
Yo creo que es una visión un tanto nazi del asunto, y nada aplicable a lo que yo creo en concreto. De hecho, uno de los puntos que más admiro de esta religión (que me temo no profeso en un sentido muy estricto, y esta es una de las cosas que critica V) es que está dirigida hacia los marginados de las demás religiones, es decir, los imperfectos. Creo que el ser humano es por naturaleza imperfecto, y que nada que cree puede serlo por completo, menos aún su propio ser como individuo. Para mí es imprescindible exigirse la perfección a uno mismo, como camino vital. Pero no considero justificable exigírselo a los demás, y aún menos institucionalmente.
Más de esto en otro momento...