si bien no recuerdo exactamente cuándo

sé que hubo un momento en el que el dilema aquel de abandonar o seguir desapareció, para dejar paso a la intención de hacer el menor daño posible.

Y aunque tampoco recuerdo exactamente cuándo, sé que hubo un momento en el que me daba igual cómo se resolvieran las cosas; lo que quería era que todo aquello terminara, hiriéndole lo menos posible.

Porque uno no es de piedra; porque al final le cogí cariño.

En la última parte de la historia el tema me producía más angustia que otra cosa. Porque le estaba engañando, porque yo no quería aquello, porque ya no me compensaba, porque ya no dudaba si seguir o no... Porque aquello existía sólo porque sabía que el final sería duro.

Y el final llegó. Y entonces me sentí mejor. Porque no era un trago bueno, pero yo no quería, y no podía, continuar. Con lo cual, cualquier otra cosa hubiera sido absurda.

Sencillamente, a veces, las cosas, no cuajan.

Cuando salí a la calle esta mañana, de camino a Frankfurt para comprarme una bici, mascullaba todo esto. Hacía un sol increíble, pero sin embargo si te fijabas en la hierba, estaba helada aún, de la noche anterior. No tiene mucho que ver. Pero me pareció como si todo hubiera estado helado siempre, por mucho que hubiera brillado el sol.

sabaoth, 05th February 2005, Saturday, [06:51-07:22] @ el sol, hielo, y yo