mi niño y la reina siniestra

Todavía no he invitado a la reina siniestra, pero lo haré. No sé dónde para (desapareció con uno de sus adoradores) y de algún modo las gestiones serán más fáciles desde casa.

Contexto del resto del sueño del otro día: llego a un pueblo de pescadores en unas colinas picudas junto al mar. Todo el mundo parece intentar ignorar el hecho de que la explosión tuvo lugar: las casas están torpemente pintadas de colores y tienen cuartos de baño. Al parecer las montañas protegieron el lugar de los efectos más graves de la explosión.

La casa de la reina siniestra es pequeña y cutrecilla, como un piso de estudiantes, pero tiene cristales y eso es un lujo. La puerta de entrada da a su cuarto, con una gran cama enmedio. Ahí están mi niño y ella. Tras la sorpresa de verme llegar, él se levanta y se va. Murmura no sé qué del aseo. Aquí (lo siento) os dejaré un breve fundido en negro (nada de lo que diga superará vuestra imaginación), tras el cual ella dice:

¡No, no! ¡Yo quería correrme por primera vez con un chico especial!

A lo que yo pienso: ¿qué tontería me estás contando, primera vez? (Lo que me recuerda a la historia de se casa de blanco la muy fresca, tema para otro día). No hay palabras para expresar lo estúpida que me parece la idea mientras voy al cuarto de baño. ¿Chico especial? ¿Primera vez? De camino a éste me cruzo con mi niño y nos miramos. Las miradas dicen ¿qué tontería está diciendo esta mujer?. Pero no importa, porque tras un viaje tal largo, uno agradece encontrar una casa con un auténtico cuarto de baño. Entero.

En ése momento me despierto. Pienso dos cosas. La primera, que sería plan de ir al baño. Y la segunda, ¿cogerme la mano? ¡por favor!

Por cierto. Ya han llegado las invitaciones. Un día de esta semana comenzaré a escribirlas.

lucille, 05th November 2003, Wednesday, [02:17-02:36] @ niebla