Porque P no me va a llevar nunca, aunque le encante ver patinaje conmigo.
Y la razón es su propio micro trauma.
Al parecer, una vez, mientras veía por la tele un partido de hockey sobre hielo, un tío se cayó y otro le cortó el cuello.
Y por eso, nunca me veréis patinando felizmente con mi esposo, sino con Sab. Que por cierto, nunca hemos patinado juntos (¡y molaría!). Y ocurrirá.
No es extraño. No más extraño que que P y yo, habiendo estado juntos en media Europa,* nunca hayamos volado en el mismo avión.
* Portugal, España, Francia, Bélgica, Holanda, no sé si cruzamos por Luxemburgo al final pero da igual porque habría sido sin querer, Alemania, Reino Unido y Grecia.