acordándome

Sobre "<em>tuttifrutti</em>"

Mis sueños e historias van en hoja aparte -- por eso de que entro directa al sueño REM.

(Sí, eso que me permitía dormir 15 minutos a las tres de la mañana en mitad del Planta y luego seguir bailando, o bien dormirme las dos horas de Lengua Alemana I a escasos 0,75m de la profe).

La pesadilla de Maiko sobre un avión que estalla me ha recordado a esta mía... De hecho, me ha rayado un poco, por lo de sueños existiendo en un mismo mundo... Lo siento, pero tengo como veinte números de Sandman en la mesilla :-D

Pero lo curioso de releer este pensamiento me ha recordado cuánto me equivocaba cuando lo escribí. No por el sueño, sino por el hecho de que entonces no veía ninguna manera de que mi vida acogiera actividad en ese sentido. Y es curioso pensar que al final estuve con las dos, cuando comenzaron siendo más fantasías que otra cosa.

Supongo que lo que pasa es que me da esperanza para un momento un tanto igual que aquél. Y ya tengo una rubia y una morena enfiladas (bueno, el color del pelo de una mujer es como lo que lleva puesto, sólo una cuestión de circunstancias).

Ah, quizá sea buena idea decir que la segunda parte del sueño está aquí.

lucille, 15th December 2005, Thursday, [09:24-09:42] @ estudiando los efectos de la prostaglandina masculina - a ver si cuela

Cuando una se pierde...

Sobre "<em>tuttifrutti</em>"

... pues se pierde. pero qué le vamos a hacer, son muchas pequeñas desconexiones. Curioso el tema de los cohetes, eso sí.

Maiko, 17th December 2005, Saturday, [14:30-14:33] @ kernel panic!

tuttifrutti

La Grecia hetero es la Grecia real, lo siento por todos los que están ahí fuera esperando relatos salidos de madre sobre orgías bihomolésbicas. No. No es el caso. El tema es tabú (hipertabú) porque esto es como la España de los sesenta y esto es un pueblo y se sabe todo. Me contaba un amigo (cuya mujer es bi) en toda confianza (porque soy extranjera, me acabaré yendo y le gusto a él y a su mujer) que si alguien se enterara, la vida de ella estaría destrozada completamente. Y que si (por ejemplo) él fuera gay y alguien lo supiera, su negocio se arruinaría. Y actualmente, su negocio va muy muy bien.

Mi niño (que ya no está físicamente conmigo) y yo conocimos a una chica. Era muy maja y nos sorprendió que nos diera su teléfono. Nos sorprendió mucho. Nos sorprendió infinito, porque nunca nos había pasado antes, ni juntos ni por separado. Es camarera en una especie de tetería. Luego descubrimos que hacía dos semanas que estaba sola en la ciudad, después de pasar cinco años en Italia. Y que tenía novio. (Sé que resulta raro que yo diga esto con tono desangelado, pero así es la vida). En todo caso dicho chico estaba en Italia.

Insisto, sé que se espera de mí que cuente todas las orgías que supuestamente vivo, pero en mi vida sólo se presentó una oportunidad y no me pareció gran idea. Creo que nadie tuvo en cuenta qué sentimientos podían estar implicados en todo aquello.

Aquí no pasa nada en absoluto, excepto cuando sueño.

De esta manera volvemos al tema ellos y al tema sexo, y todo ello junto nos lleva al tema mi-sueño-de-esta-noche-del-que-me-he-despertado-con-un-raye-industrial.

No es otro de esos sueños de mañanas soleadas con besos entre sábanas blancas a personas que en la vida real me cuelgan el teléfono. No. No es uno de ésos. Ésos ya me los conozco, e intento que me rayen lo imprescindible.

Es uno de ésos en los que sale Ella (Ella2), que cada día intento que sea ella (una).

Estoy en una pista de despegue de prototipos de cohetes. Las pruebas son de despegue con poca pista. Son los primeros prototipos de cohetes para pasajeros, y quieren reducir al mínimo la distancia de la pista de despegue. Esto es nuevo, porque los cohetes despegaban verticalmente, hasta donde yo recuerdo. Pero los de pasajeros, supongo ahora, tendrán que parecerse a los aviones.

Para que nadie haga trampas (y que los que fallen mueran) al final de la pista hay un gran muro, como el muro de las lamentaciones de Jerusalén, pero solo, indestructible, de piedra erosionada por los siglos de gente rezando conforme se acerca, por los siglos de viento del desierto, con su vaivén y su lija de arena. Los cohetes que no lo consiguen se hacen mil pedazos contra él.

Nos obligan (¿a quiénes? a los trabajadores del lugar, ergo a mí también) a montarnos como pasajeros de prueba de uno de los cohetes. Es un cohete nuclear, rojo, moderno. Me recuerda al FlaïnKat (en grafía griega) ese ferry de alta velocidad que es modernísimo, rapidísimo, infame, y que es uno de los medios de transporte en los que peor lo he pasado en mi vida.

Ambos parecen un avión por dentro, de hecho uno de esos enormes que se usan para cruzar el Atlántico. Hay una gran pantalla al fondo con vídeos musicales. A mi lado, ¿quién? ¿con quién es posible que muera? Ella. Mil preguntas se me agolpan en la cabeza, pero no digo nada. Ella dice:

¿Ves? para esto quiero que seamos amigas. Para cogerte la mano en momentos como éste.

Y yo: ah, genial, vamos a morir en mitad de una explosión atómica, y ella quiere cogerme la mano. El pensamiento me indigna pero el contacto de su mano, pequeña (más pequeña que la mía, me parece recordar) me relaja, porque yo también tengo miedo a morir.

El cohete lo consigue y ella desaparece, no la vuelvo a ver en todo el sueño. La tripulación nos enseña los lujos que disfrutarán los que puedan pagar el pasaje: jacuzzi, pequeños casilleros como los del cole donde cada pasajero tendrá botecitos de gel y champú, como en los hoteles. En una turbulencia se desborda gran cantidad de agua. Yo pienso que cutreces como ésta son las que podrían habernos llevado al desastre.

A la vuelta, el desierto en el que ya estábamos es ahora negro. Alguien no ha tenido tanta suerte: otro cohete nuclear ha estallado y todo está destruido. Voy a uno de los hangares y entre los restos negros consigo encontrar algo de abrigo. Siempre pensé que acabaría yendo a la luna de verdad en este trabajo, le digo a Speedie. Entre los dos vamos a ir a algún sitio en el que haya agua, a empezar de nuevo como el San Francisco de los cómics de Lucky Lucke. Intento llevarme algo de cuerda (siempre hace falta algo de cuerda en un viaje, más ahora que la civilización no existe demasiado) y Speedie espera, pero no consigo hacer el nudo para que no se suelte. Creo que al final nos ponemos en marcha.

De ahí el sueño salta a otro hilo que no tiene nada o casi nada que ver. Sale mi niño en la cama con la reina siniestra. Pero es otra historia, supongo.

Para que luego digan que ver el DiscoveryChannel no es perjudicial.

lucille, 02th November 2003, Sunday, [03:13-03:58] @ la mañana sin nadie