Diré que no me vendió a la hija de (político famoso) sino que vendió a la hija de (político famoso) a otra persona, quedándose él con una novata en vez de dos. Podría decir el precio exacto del lote y del reparto, pero me gusta más la leyenda que se va haciendo (ahora la leyenda está en euros, ¡y eso que por aquel entonces todavía estaban las pesetas!)
No sabes lo que me gustaría tener el nuevo lapidario, y aún más, el nuevo leyendario, con todas las cosas que se cuentan de aquellos años, y que seguramente son sólo un poco verdad. O, al menos, para te igual a ese período de tiempo.
La otra versión del dicho es
Me gusta cuando no estás, porque estás como ausente
Es del repertorio de los mandriles.
porque estás como más cercana. Lo sé, esto es una imitación mala de aquél me gusta cuando callas / porque estás como ausente
, que alguien un día parafraseó con gracia: me gusta cuando callas / porque así me duele menos la cabeza
. No como yo ahora. Pero este pensamiento tampoco iba de plagios poéticos malos.
En verdad se me había ocurrido un título ocurrente, valga la redundancia. Pero me ha gustado tanto tu pensamiento sobre subdirectores redondos quese me ha olvidado.
Es curioso, tengo un extraño sentimiento de... ¿no odio? hacia cierto subdirector esférico que por cierto, ha cedido el título de mafiosillo por excelencia (pero eso sí que es otro tema que de despreciable - el tema y el nuevo mafiosillo - y estúpido no merece ni siquiera este inciso). Es curioso, porque siempre ha despertado sentimientos de odio. Y últimamente como te decía antes de irme por las ramas le tengo hasta cariño. Desde aquél:
- Sab, te mereces este y setenta como este.
Mientras me abrazaba después del pin. Y después de que Soyun_cd me dijera que se portaba bien con él. De todas formas antes ya lo apreciaba. Se portaba bien conmigo. Y contigo.
A veces pienso que reacciono mejor a los estímulos efectuados sobre terceros que a los que yo mismo recibo.
Y con todo esto ya se me ha olvidado de lo que iba a escribir. Oh, estoy resfriado. Fue poner un pie en mi casa y resfriarme. Supongo que me habré acostumbrado a los veinte grados que hacen en mi piso allí en Alemania.
Después de estar dos días en mi casa, me subí a Granada. Mi madre me dijo: yo entiendo que tú ya tengas tu vida, que quieras pasar tiempo con tus amigos y que por aquí vengas sólo de paso
, pero me lo dijo porque voy a pasar un mes aquí y está tranquila, aunque yo ande de un lado para otro. No, si al final voy a saber cómo manejar a mis padres para hacer lo que quiera (como por ejemplo largarme a Granada dos días después de llegar sin que digan ni mu). Al fin y al cabo, ellos me han enseñado. Me llevan manejando toda mi vida para que haga lo que ellos quieran. Alguna gente lo llama chantaje emocional.
Y el nene allí. Y yo aquí, enseñándole a la gente sus dibujos y sus fotos. Y dándome cuenta, cuando la gente me decía: "oh, es guapo" de que lo echaba de menos. De que lo echo de menos. A veces me siento como un quinceañero que descubre cómo funcionan las relaciones. El caso es que sí, que al final va a ser que a los veintidós estoy descubriendo cómo funcionan las relaciones.
Otro párrafo, otra historia. Me viene a la memoria otra de las cosas por las que quería escribir. Y es que parece que al final... bueno que... ya sé que el pasado es difícil de olvidar, pero ahora me siento como si no lo hubiera olvidado, pero lo mantuviera a raya.
Ahora es el griego el que me llama para que vaya a Frankfurt que van a estar todo el día allí y yo le digo que no puedo, que es que estoy muy liado porque marcho dentro de poco, que ya nos veremos después de navidad. Ya ves. Después de tantos "¿pero de verdad no confías en mí?" y algún que otro "yo creo que lo nuestro hubiera funcionado un tiempo más en otras circunstancias de mi vida" o "yo creo que tú y yo podríamos tener algo muy bonito en otra época de nuestra vida" siento como si... no fuera yo el que tiene más ganas de que algo vuelva a suceder. O a lo mejor es que tantas ganas tengo de darle la vuelta a la tortilla (¿será eso ansia de venganza? La venganza es un plato, como dice Llamada Perdida) que quiero ver que se han invertido las tornas.
Me da igual. Lo único que pasa es que ahora soy yo el que no puede quedar.
La gente habla, la gente dice. Es su frase. La frase de Noséloquequiero. Pero ahora se le puede aplicar a él. Porque ahora la gente comenta que... que en realidad no quiere a la persona que está con él ahora. Ahora parece que toda la gente sabe que estuvimos juntos. Ahora todo el mundo se pregunta que si... no será... Y ¡me lo preguntan a mí! Dos personas distintas, de dos círculos distintos, que me han dicho exactamente el mismo cotilleo con las mismas palabras. Me preguntan que si le he olvidado. Respondo que... algunas palabras son difíciles de olvidar.
Pasé por la casa de la hija de (nombre de político famoso). No sé si es la misma a la que el cada-vez-más-esférico y ex-mafiosillo-por-excelencia subdirector te vendió. En cualquier caso, a esta a la que yo me refiero debería ponerle un nombre, porque es lo suficientemente amiga mía como para que me dé cosa llamarla la hija de (nombre de político famoso). Como sea, estuve en su casa, comí con ella, charlé con ella, canté con ella y toqué el piano con ella. En verdad yo tocaba y ella cantaba, pero era un recurso literario bonito. Y me presentó a su compañero de piso. El cual yo ya sabía que entendía porque ella me había contado toda la historia, y el cual ella tenía ganas de presentarme, y el cual yo tenía ganas de que me presentaran. Y sentí... sentí que no me lo hubiera presentado antes. Tenía... encanto. Y... pareja. Desde hace aproximadamente lo mismo que yo. La vida es dura, hay que pelear. No es fácil ni para Ranma - nadie se ríe cuando canto esto... ¿es que nadie veía esa serie?
Mañana te llamo. Y a mi niño el de Cartapena también. Y...
Jo, tengo tantas cosas que hacer y tan pocas navidades para hacerlas.