mientras estoy tumbado en mi cama. Mi linux Debian ya es algo más que una triste consola. Ya tengo un escritorio (Gnome) con ventanas bonitas y esas cosas.
Me he pasado toda la tarde instalando paquetes a mano: primero el servidor gráfico, para tener algo más que un triste modo texto. Después, el escritorio. Después, el gestor de ventanas. Y así toda la tarde. Poniéndo parámetros al arranque para que mi pantalla se vea bien... Y después de todo este trabajo...
el ratón no funciona.
He configurado la pantalla a la primera. Creo que ha sido potra. Y se ve perfectamente. Ahora bien, no tengo ratón. Llevo toda la tarde trabajando con el teclado. Y claro, un entorno de ventanas sin ratón, no es práctico.
Pero qué le vamos a hacer. Al menos, la Debian no ha podido conmigo.
Maldito orgullo informático...