que los cabrones de 100webspace han puesto un menú con publicidad.
Que sutilmente he eliminado con la siguiente regla CSS:
center {
visibility: hidden;
display: block;
height: 0
}
Eso les pasa por poner código HTML guarro.
... se te lo acaban de saltar again. Tsk.
por Navidad. Cada uno a su sitio. Lucille vuelve a la Casa de Cristal, Sabaoth vuelve a la Atalaya, Sketch vuelve a Atlantis.
Que sí, que he vuelto.
Casi no me lo creía, cuando veía las chirimoyas de nuevo, cuando el sol me hizo tener los ojos semicerrados ese primer cuarto de hora. Era la luz, era el sueño. Toda la noche sin dormir. Sin pegar ojo. Por los asientos incómodos del 737 de la Hapag-Lloyd y por la alemana borde que se volvió dos veces, porque al moverme golpeaba su asiento. Qué culpa tendré yo de ser alto, pensé. Y de haberme gastado sólo 64 en el billete y tener que viajar apretado.
Puente aéreo FRA-AGP a la maravillosa e intempestiva hora de las 4:40 de la mañana. Por lo menos me jinché de comer en el desayuno que nos pusieron. Y me llevé la almohada, que me vino tela de bien el autobús.
Tardé más desde Málaga a la Atalaya que desde Frankfurt a Málaga.
Bienvenido al tercer mundo.
Con mi conexión tercermundista, a la que no me acuerdo. En el que los autobuses pasan siete minutos tarde. En el que entiendes las conversaciones paletas del autobús de línea que te lleva desde el aeropuerto hasta la estación.
El portátil de mi hermana hace ruido.
Me he comprado unas botas camperas de esas de Valverde del Camino. De cuero de verdad. Negras. Qué me dirá NdelT al respecto.
Mañana me voy a Granada.
Estoy perdido.
En mi casa. Todo es nuevo, todo es viejo. Estoy contento porque tengo cosas que no tenía desde hace mucho tiempo. Porque estoy cerca de los míos otra vez. Porque como comida de verdad. Porque vuelvo a vivir sin tener que lavar platos ni pensar qué hago de comer. Y a pesar de esto estoy perdido. Y no tengo jetlag, porque la hora allí y aquí es la misma.
Qué será, será.