bueno, que no se me debería dejar escribir por las mañanas.
No pillo lo simbólico de las cosas, antes del desayuno. Apenas soy persona, pero me voy recomponiendo según pasa el día.
De hecho, comprendo perfectamente que las batallas sean al amanecer: personalmente, es el momento del día en que me imagino cargándome a alguien.
De ahí que estuviera dispuesta a mandar al colegio a tomar por saco a las primeras de cambio, sin analizar medio profundamente otras cosas que se me han ido ocurriendo durante el día. Creo que la relativización de esta mañana no se me ha dado muy bien. En todo caso, me gustaría que sí que permaneciera una de las cosas: no todo el mundo se derrumba, no se acaban las cosas por las que luchar. Si luchamos por las pequeñas no es para rendirnos cuando no funcionan, sino para que no se acabe el mundo si no acaban de marchar.
Sé que es una pena que un sitio como el mayor (que se supone que tiene todo lo mejorcito de ya sabemos qué universidad) parezca estar hundiéndose irremisiblemente en la mierda (aunque aún no hayas dicho qué es en concreto). Se supone que con un material como el que entra, no deberían ocurrir las cosas que ocurren como si estuviésemos permanentemente en la plaza mayor de una aldea perdida. Pero no. Y no debes dejar que eso te afecte más allá de lo que a todos nos afectan las ilusiones perdidas y las fuerzas gastadas.
Supongo que como siempre, tenemos que volver a darnos de cabeza con la misma pared, cada uno con la nuestra personal, hasta que caiga.