La hora del servidor vuelve a mentir. Debería hacer algo para arreglar esa hora americana...
Navegando por nuestra memoria, y ahora que queda poquito para que me vuelva a Alemania, pienso sobre eso que dijiste: Leyéndote me acuerdo de Alemania, y me dan ganas de haber estado allí con alguien tan activo como tú... Me aburrí mucho. Y en Grecia.
Y pienso que ojalá estuvieras en Alemania conmigo. Que ojalá me hubiera ido contigo a Grecia.
Porque por lo menos, cuando estás cerca (a menos de 15 kilómetros, pongamos) siempre me queda una razón por la que hacer las cosas.
Pues nada... Ahora sí. Y menos mal, porque cada vez me escribe más gente allí. Aunque lo de la animación del otro día daba auténtico miedo.
Leyéndote me acuerdo de Alemania, y me dan ganas de haber estado allí con alguien tan activo como tú... Me aburrí mucho. Y en Grecia. Pero es que hay miles de cosas que mola menos hacerlas solo. ¿Fui yo a patinar sola? ¡Qué remedio! Y me compré una edición especial conmemorativa de Der Kleine Vampir. Tenía (tiene) manchas de sangre, y huellas como si alguien lo hubiera estado leyendo con los dedos sangrientos. Y cuando lo miro me acuerdo del día en el que fui a patinar sola, y el monitor de pista me ayudó a levantarme cuando me caí. Y de ver a las niñas de 4 años hacer piruetas perfectas, con su tutú rojo. También me acuerdo de cuando la gente salió sin mí y fue con resaca a patinar y se lo pasaron bomba. Hay fotos de eso. Y me digo: ¿ves? es por estas cosas, es por ser lo paranoica que soy, que no puedo dedicarme a viajar sola por el mundo así porque sí... porque necesito que haya alguien que encienda las luces por mí. No sé. Yo no estoy rara estos días: soy muy feliz. Broker se ha ido de puente a Nueva York (como lo oyes) y no está en la oficina. Mis jefes me están dando cosas que hacer, y me interesan bastante. Ayer fui a ver cocinas, y seguro que me preparan un proyecto chulo. El viernes salí con mis primos, y nos lo pasamos bomba. Y sobre todo, el viernes estoy en Granada, y esta semana laboral tendrá sólo dos días...
Soy adicta a Atlantis, al chocolate y a los mimos. Cuanto más feliz soy, menos tomo... pero cuanto más tomo, más feliz soy... así oscilamos, Sab.