me ha salido la carne con tomate. Sin que se pegue, digo. Creo que el secreto era ponerlo a fuego medio... y evitar así que el tomate saliera hecho una pasta y la carne negra por un lao.
Al final no he ido a la ópera. Me acosté a las 12 de la noche, pero esta mañana cuando me desperté (cuando me despertó el despertador, no un sueño raro como las tres veces anteriores) a las 9 de la mañana, me harté de reír. Y después seguí durmiendo, hasta la una aproximadamente. He desayunado tostadas de tomate (cualquiera diría que estoy en Alemania) y voy a comer ahora.
Pero creo que a patinar sobre hielo sí que voy.
Mi carne con tomate está lista. En su punto de sal y con un poquito de vino de un litro la botella para que le de un poquito más de sabor. Ñam.