ilusiones robadas

Ángel cambia.

Se transforma. Deja de ser de una manera para transfigurarse en otra completamente distinta. El hecho es que, esté donde esté, Ángel siempre está presente.

En 'después de la tormenta...' Ángel tenía el pelo castaño oscuro, lacio y fino, y unos ojos pequeñitos y oscuros llenos de vida. Pero ese Ángel se fue, y vino un Ángel con los ojos también llenos de vida, pero grandes y sinceros, con el pelo negro y recio, fuerte, fuerte como lo que yo sentía por él.

Ángel siempre está conmigo. Se presente de una manera u otra, siempre viene conmigo. Empiezo a pensar que Ángel no es más que todas mis ilusiones enfocadas sobre alguien concreto. Todas mis ganas de quererer, de amar, de ser querido y de ser amado; todas mis esperanzas, todas mis alegrías y todos mis secretos, delegados en una figura humana, en alguien concreto que encaje más o menos con lo que yo quisiera que fuera la persona que compartirá la vida conmigo.

Puede parecer incluso cómico, o ridículo, el hecho de que siempre tenga que tener a un Ángel. Que siempre tenga que estar pensando en alquien, que siempre me tenga que estar preocupando de tener a alguien cerca. Y que esta persona concreta pueda cambiar con la facilidad que alguien se va de fin de semana, y vuelve al cabo de tres días. Pero es que esa ilusión es la que me mantiene vivo. De hecho, encontrarme con esa ilusión es una de las cosas que me indica que aún puedo sentir, que aún mantengo la esperanza, que aún creo que Ángel llegará y que seré feliz a su lado.

El otro día casi creí tener a Ángel. Creí que iba a ser mío, que lo tendría para mí y que podría disfrutar de su presencia, de su aura, al menos durante un tiempo. Y al cabo de tres días, me robaron esa ilusión. De repente, Ángel volvía a estar lejos. Volvía a ser un objetivo que se aleja, mientras lo veo hacerse pequeño, mientras lo veo cada vez más inalcanzable.

- No sé... a mí me parecía bonito verte tan ilusionado. Aun imaginándome más o menos cómo terminaría el asunto, me parecía bonito. Y no me parece justo que nadie te robe esa ilusión.

Me decía NdelT esta noche. La ilusión de tener a Ángel fue bonita. Hermosa. Preciosa, incluso.

Pero, cuando yo me hice con esa ilusión, era perfectamente consciente que podrían robármela. Fuera justo o no.

No me afecta en gran medida. A lo mejor es que ya me estoy acostumbrando a que me roben las ilusiones.

sabaoth, 14th October 2003, Tuesday, [19:00-19:22] @ no me importa ni dónde estoy