Unholy Lie.
Normalmente esto no es noticia... hablamos muy de vez en cuando, porque cada uno tiene sus cosas. Pero cuando pasa demasiado tiempo salta como una alarma y, se establece comunicación como sea.
Como contigo, pero con menos medios.
El otro día estuvimos hablando muuucho rato. Yo tenía clase a las 8:30 de la mañana. Pero ese domingo fantástico me había levantado a las 17:45. Asín que, como que tenía poco sueño. (Por cierto, creo que no he dicho la razón de este descontrol: el viernes noche estuve bailando cinco horas seguidas, como en mis buenos tiempos - el sábado tenía agujetas en el cuello). Como sea, él tampoco podía dormir. Y entonces estuvimos un rato hablando él y yo solos, como aquéllas veces en su cuarto en primero, por la noche, cuando ya nadie iba a molestar.
Cada vez que hablo con él lo quiero más.
Hablando de colegios... es verdad. Cuando te vas, sólo te acuerdas de las cosas buenas. Ya ves, que tengo buen recuerdo hasta de aquél subdirector que hacía música que a nadie le gustaba y al que todos odiaban. Pero que en realidad lo que necesitaba era alguien como tú que... bueno, ya te sabes la historia, y ya sabes quién es.
Siempre me trató bien, y cuando me puso mi pin de finalista (sí, me lo puso él: se lo merecía), me dijo algo que nunca se me olvidará.
Te mereces este y setenta como este.
Supongo que fue el momento, la euforia, los nervios porque en ese momento no sabía que iba a ser colegial distinguido.
Intentaré no caer en el error de echarlo de menos. Estaba pensando ahora mismo que sólo lo he dejado hace unos cinco meses y todos mis recuerdos han cambiado. Ahora son como un sueño. Un sueño bonito. Un sueño que nunca se me olvidará. Pero que como todo, tuvo su parte amarga.
Y que como todo, no puede, no debe, y no debemos esperar que vaya a durar para siempre.