Es que no tengo ganas de hacer nada. Últimamente, como ya he comentado en el último correo masivo que he enviado, no salgo, estoy todo el día en el cuarto, con el ordenador. En esa página buscamariquitas a la que me he apuntado. Mirando el messenger, a ver si aparece alguien interesante y/o nuevo.
Me tocó las narices lo de Cubo. Bueno, me toca las narices siempre que hablo con él; porque es la indiferencia en persona. Más bien, la impertinencia... no sé si lo hace a propósito o no, pero es bastante cortante cuando hablo con él. No tanto en persona como en la mensajería instantánea. No es ser borde. Es ser... indiferente. Apático. Lo que viene a ser casi peor. El caso es que fui a preguntarle si le llegaban mis correos. Y me concedió un poco de su tiempo, para acto seguido soltar un "en fin, nene". Me pone enfermo que no quieran hablar conmigo. Porque me siento imbécil al intentar dar conversación.
Yo sé lo que me pasa. Lo de siempre. La diferencia es que ahora estoy en Alemania.