... menos yo, que sólo me reencuentro conmigo misma, después de unos días de terrible mal humor. Al fin y al cabo, estoy siendo una buena chica... sólo mis 73 kilos (¡por el amor de dios! ¿Por qué se me ocurría pesarme en tu báscula, Sab?) me recuerdan la buena vida que se supone me ando pegando. Y me impiden (levemente) mirarme mucho al espejo, y que me gaste una pasta en ropa... así que supongo que me la gastaré en zapatos. Al final la operación Camper no la llevé a cabo y llevo con las sandalias griegas que no me puse en Grecia todo el verano. Así son las cosas...
Por desgracia, no todo lo que nos parece agradable al tacto lo es también a la vista. (María de Medeiros en Pulp Fiction).
He aquí una gran verdad, sobre la que estoy meditando desde la hora de la siesta. Y ahí la dejo un poco...
PD: Me parece harto injusto que todo el mundo se vaya a Granada ya pero que ya. Voy a ver si me planto allí el finde del 11.