9.2

Sobre "mi vida en anécdotas (III) - ¿qué hago yo en la MI (mensajería instantánea)?"

Si pudiera ponerle nota a los comentarios, esa sería la que le pondría...

Si tuviera que elegir un comentario no-filosófico, sería este.

El mejor, sin duda.

sabaoth, 04th January 2004, Sunday, [20:45-20:47] @ un flashback

mi vida en anécdotas (III) - ¿qué hago yo en la MI (mensajería instantánea)?

... es una pregunta que me asalta de vez en cuando, sobre todo el hecho de elegir un programa en concreto.

No es que yo sea nueva en el asunto, no seamos ingenuos. Soy lucille desde aquel día en el irc, lo recuerdo como si fuera hace muchos años porque es la realidad. Estaba en una biblioteca (¡sí! no había suficiente gente chateando mundialmente como para que se hubieran molestado en prohibirlo). Eran aquellos tiempos analógicos, por así decirlo, del Windows 3.11 para trabajo en equipo (qué bien sonaba).
- Oye, que me pide un nick.
- Pues pon Lucille, como el cuento que escribí.
La Lucille de este cuento provenía, a su vez, de una canción de Venas Plutón que decía:
Lucille, fairy-tale eyed girl,
[...] a mystic queen in rags
But look in her real deep, look in her real deep, you might see things my dear, you might see things my dear...

Así que con Lucille me quedé hasta hoy. Recuerdo la ilusión de mentir en todos los campos del hotmail: de inventarme edad, lugar de residencia, todo. Por aquel entonces era muy emocionante soltar trolas, como que vivía en Granada, con total impunidad. Recuerdo que lo apunté todo (¿?) por si un día me lo preguntaban... costumbre que no conservé por estúpida (la costumbre) y me ha costado el cierre de otras cuentas por no recordar la contraseña.

Total, que allí estaba yo, más feliz que una lechuga, en el canal de irc de uno de mis grupos favoritos, en aquella época en que el propio grupo se suscribía a su (única) lista de correo para ver qué decía la gente de ellos, e incluso para mediar en los conflictos sobre qué leches significaban las letras. Eran otros tiempos.

Así que una vez en la lista la gente me dijo:
- Oye, ¿cuál es tu número de ICQ?
Y yo, con mi conexión de aquel entonces, me tiré años descargando el mega y poco (¡un mega entero!) que ocupaba el ICQ. Y, más tarde, sus eternas actualizaciones.

Gracias a las páginas blancas del ICQ no he podido librarme de unos doscientos mensajes spam semanales desde 1998. Gracias, ICQ. Sí, sí, debería ir e incluirme en el montón de los que no quieren ser del montón, pero ya da igual y además todos los datos, insisto, son falsos.

Total, que allí estábamos, felices, en el ICQ, viendo cómo la gente tardaba en escribir, cometía faltas de ortografía, etc, porque tenías la opción de verlo en "modo irc" o en "modo icq", con lo cual veías al otro teclear en tiempo real... y un montón de funciones chulas, como recuerdacumpleaños y cosas así. Lo malo, visto desde ahora, es que los contactos se guardaban en tu ordenador, y si te cambiabas de ordenador tenías que empezar de nuevo y recordar no sólo tu ristra de número ICQ, sino los de todos los demás. O bien buscarlos uno a uno en el directorio ICQ.

Por aquel entonces, en aquel mundo sin cibercafés (a mi pueblo llegaron no hace mucho), el mundo en que de mi clase sólo otro chaval y yo teníamos conexión a internet, las posibilidades de conectarte desde el ordenador de otro eran bastante remotas. Y de esto no hace tanto.

Creo que fue en Alemania (hace ya tres años) cuando apareció el emesenemesenyer. Antes había que quedar en canales de chat que no siempre funcionaban. En la universidad te dejaban chatear en la sala de ordenadores (¿por qué no? era una función más de la red, además, la gente que quiera trabajar estará en la sala de los mac).

Yo necesitaba algo básico, porque mi novio era y sigue siendo un analfabeto informático para las cosas que no le interesan mucho (pero para encontrar top-less de Natalie Portman es un hacha). Y con las conexiones de aquel entonces no podía descargar el ICQ y montar el follón cada vez que quería conectarme un rato, a ver qué se contaba la gente. Y efectivamente, nos dejaban instalar cosas, porque insisto, los pcs eran juguetitos, la gente que quería hacer algo serio se iba a los mac.

Así que apareció el emesene y ahí nos quedamos. Desde entonces no he vuelto a recibir un correo electrónico suyo que no fuera para decirme "me conectaré a las X" o "lo siento, pasó no sé qué, nos vemos".

Así que poco a poco el chateo pasó de ser algo gracioso para pasar el rato a el sustituto del teléfono, el correo electrónico y las cartas. La incorporación del sonido y la cámara fue el golpe definitivo. Pero para ello siempre fue mejor el yajú (porque no tenías que tener equispé, como al principio en el emesene), incluida la calidad del sonido y del vídeo. Ese es el que uso para hacer videoconferencia con mi familia, y me ha salvado de más de un mal rato.

No me da ninguna pena despedirme del messenger: siempre ha sido un coñazo para las conversaciones en grupo (esa manía de usar dos líneas para cada uno, no te deja agrupar las ramas por las que se va la conversación), parpadea demasiado y no hay manera de organizar bien las ventanas en el escritorio. Recuerdo aquella vez este verano (¿verdad, sabaoth?) en que intentamos hablar siete personas en la misma conferencia... fue un desastre. No daba tiempo, se iba todo de la pantalla enseguida... y en el irc siendo cuarenta y cien todos tan frescos. *Suspiro*.

Ahora veremos como me va con la abejita de Neos (¡es tan cuca! ¿cuánto tardaré en odiarla?).

Y hasta aquí por hoy.

lucille, 29th September 2003, Monday, [03:36-04:38] @ entre jabber y mocosoft