Esa es la tónica general de mi vida en las últimas semanas. Todo es rutina: despertarse tarde, ver Buffy, comer, y a la casa de campo a trabajar, que hay puertas por barnizar (Dios, la raspada de hoy ha sido terrible... he tenido que raspar una puerta entera después de haberla barnizado el día anterior y que quedara mal por... bueno, da igual).
Si acaso la rutina, que no por ser monótona es desagradable, se ve interrumpida por la llegada de PA. Y el viernes empiezan las fiestas del pueblo. Y el lunes viene mi niño el de Cartagena. Y al fin de semana siguiente me voy a casa de Lucille. Como dice Zeik: qué bien me lo monto.
Creo que me estoy repitiendo... será que eso, que como no ocurre nada especial. Bueno, he suspendido otra asignatura más. No recuerdo si para IS3 dormí o no dormí. Lo que sí recuerdo es que me puse a estudiar a las 7 de la tarde del día anterior. Y a las 8 y media empezaba el concierto fin de curso en el conservatorio. Por cierto, aprobé el conservatorio, no sé si lo comenté. Así que si saqué un 4.45 estudiando la tarde antes... Además. Aprendí a hacer un montón de cosas esa tarde. Casi todo, de hecho, teniendo en cuenta que dejé de ir a clase de esa asignatura (y del resto) aproximadamente en marzo. Es lo que tiene.
Nunca me ha importado tan poco suspender.
En cualquier caso, me iré a dormir. Es tarde y mañana me debería levantar a una hora medio decente para ordenar mi cuarto, que está hecho un asquito.
Todas las noches, sobre esta hora, digo lo mismo.