El otro día viniste a hacerme una visita (¡diox santo! ¡una visita! ¡llevas cuatro en tres años!) (y nunca vienes sólo) y estaba el piso que parecía el camarote de los Marx Brothers (los cuáles, según Calamaro, fueron probablemente los propulsores del comunismo). A ver si algún año de estos nos tomamos el café y me cuentas porque estás siempre tan tristón.
¡Un beso!
Entre otras cosas porque hace mil que no hablamos. Ni por Jabber, ni por Messenger, ni por IRC, ni por teléfono, ni por correo ni por Atlantis. Esto es de vergüenza.
Y supongo que un poco culpa de los dos. Culpa de los dos, y culpa del mundo. Tú ahora trabajas, muchas horas al día. Hay que ver, cuánto ha cambiado nuestra vida en tan pocos meses. Incluso NdelT está tan ocupado a veces ahora que ni siquiera tiene tiempo para acompañarme a que me compre unos calcetines.
Y yo... bueno, yo y mi nuevo estilo de vida. Mi nuevo estilo de vida en el que estoy siempre conociendo a gente nueva, buscando a gente por todos los sitios, supongo que siempre con el mismo fin... buscar a ése al que llamaba Ángel, hablando en genérico. A esa persona soñada o no tan soñada que, supuestamente, me haría feliz.
Aunque, ni siquiera lo tengo claro... los dos últimos intentos han sido algo desastrosos...
Pero no estoy aquí, ahora, hoy y en este momento, para quejarme de eso.
Atlantis ya no funciona.
Vamos, esto no es nada nuevo... venimos viéndolo desde hace mucho. Entre otras cosas, ya no funciona porque no es compartido. Ya no es un diálogo escrito, pseudo-epistolar entre dos personas, y seguido por algunas más que compartían lo que nos pasaba. Ahora es poco más que una página web que nadie actualiza, en la que antaño alguien invirtió un montón de tiempo en insuflarle sentimientos codificados que sólo alguien puesto en contexto entendía.
Pero es que ahora no tiene sentido. Porque ahora ya no se comparte nada. Porque ahora me siento como si escribiera artículos de revistas del corazón. Y eso no tiene tanta gracia.
Por eso, pongo sobre la mesa el cierre de Atlantis.
Habrá que ver que hacemos, pero esto ya no es lo que era. Y no tiene pinta de volver a serlo. Y es que... todo lo bueno se acaba.
Yo... por mi parte... Bueno, supongo que podría hacer algún tipo de resumen. Pero... es que no me apetece, como digo, desde hace tiempo, escribir en modo artículo. NdelT ya se lo sabe todo. A Codemaster le debo un café. Y con Lucille...
Creo que ya lo dejé claro en el título.