Esta tarde lo andaba pensando. Que últimamente esto carece de sentido. Porque empezó siendo un diario secreto entre dos personas. Que acabó siendo un diario secreto publicado en Internet. Vamos, que el único secreto que tenía era conocer la dirección. Pero al fin y al cabo, sólo le importaba a unas pocas personas. Para esas personas se hizo, y por esas personas existía.
Pero como digo, últimamente ya no es tan compartido. Y es que Lucille lleva un montón de tiempo sin aparecer. Lleva un montón de tiempo sin tener nada de tiempo, de hecho. O al menos, si tener tiempo para dejar constatación escrita de por qué no tiene tiempo. Vale, me estoy colando. Da igual... el caso es que ya le he echado incluso de las memorias más recientes.
Y casualmente (o no tan casualmente) se cuajan paralelamente las ideas de mudar Atlantis, de ampliar Atlantis para que NdelT deje de ser sólo columnista (y pase a escribir en la contraportada), de comprar un dominio para Atlantis... Muchas ideas que podrían resultar en el fin de Atlantis. Por qué no... las cosas tienen su fin. Y Atlantis somos Lucille y yo. Y la columna de NdelT, todo hay que decirlo.
A ver por dónde salimos. Por ahora, sigo escribiendo yo solo.