Una persona muy querida me dio dos consejos que a su vez le dio su tío. Uno de ellos es un pequeño cuento, y el otro una técnica de esas que intentan mejorar tu vida. Y de paso la de los demás.
Consejo A. Sobre cómo actuar ante los insultos.
Estaba un día un señor insultando a otro. Y el señor insultado aguantaba plácidamente los insultos mientras leía el periódico. Y el señor que le insultaba lo siguió haciendo durante unas dos horas, hasta que el insultado terminó de leer el periódico y le comentó muy tranquilamente al que le insultaba:
- Imáginate que unos invitados llegan a tu casa, y te llevan un obsequio, como por ejemplo, una botella de vino. Si tú no quieres el vino, ¿de quién es la botella?
- De los que la trajeron, por supuesto - le respondió el señor que insultaba.
- Pues eso es exactamente lo que ocurre con tus insultos - alegó el insultado -. Tú me visitas, y traes unos insultos como obsequio. Yo no los quiero, y por lo tanto son tuyos.
Consejo B. Sobre cómo hacer tus días más felices.
Supongamos que tenemos un reloj configurable. Supongamos que configuramos nuestro reloj para que la alarma suene a cada hora.
Supongamos por otro lado, que hacemos la promesa de sonreir cuando la alarma de nuestro reloj configurable.
El resultado de todas estas hipótesis es un día mucho más agradable para nosotros y para los que nos rodean.