Pasando página

Me está costando. Poco, pero me está costando. Joder, ha sido un año, cuatro veces mi récord anterior. Además, esta vez yo estaba muy enamorado y muy decidido a quererle. Sobre todo porque desde el principio él me decía que me quería mucho, que le gustaba y toda esa pesca. Si bien desde los primeros meses me empezó a dar pistas del tipo a mí es que no me gusta depender de nadie, nunca me habría imaginado que alguien que me echaba tanto de menos y me miraba como me miraba él podría querer apartarme.

La semana pasada, después de casi un mes de mareos, conseguí que admitiera que no quería estar conmigo, ni volver conmigo, ni arreglar lo nuestro porque ya se había estropeado. Que no quería estar con nadie, pero que ahora le apetecía intentarlo con Maderas Zaidín. Está muy enamorado de él, eso ya lo sé. También sé que estaba muy enamorado de mí, pero que se venía repitiendo desde más o menos cuando me fui a Alemania que no le gustaba depender de nadie. Y claro, eso mina cualquier cosa. Por mucha ilusión, por mucho que me echara de menos, por muy realizado que se sintiera a mi lado, siempre me veía como una especie de lastre para su evolución personal.

Paradójicamente, ayer me dio las gracias por lo todo lo que le había enseñado.

Yo estoy mucho más liberado desde la conversación de la semana pasada. Me siento mejor conmigo mismo. Me río más. Tengo menos cambios de humor. También es verdad que ha pasado ya algún tiempo, pero la conversación marcó un punto de inflexión: ya no tenía ganas de verle. Ni ganas de saber por qué se desilusionó ni se desenamoró. Ni ganas de arreglarlo. Porque él ya no estaba liado, ya sabía lo que quería, y lo que no quería. Y se acabaron las señales contradictorias. He tenido suficientes señales contradictorias para toda mi vida, gracias. Yo siempre he sabido lo que quería, pero a la vista de los hechos, no es compatible con lo que él quiere. Y teniendo en cuenta que era bastante infeliz con él, a lo mejor me ha hecho un favor. Porque es muy duro estar con alguien que te da tan poco, o lo que es lo mismo, estar siempre a la espera de que la situación mejore. Teníamos muchas cosas buenas y compartíamos mucho, pero yo siempre me sentí poco querido, si no contamos el primer mes, claro.

Puede que me sintiera poco querido por su empeño en no depender de mí, pero eso ahora ya da igual. Porque ya pasó. Porque no nos pusimos de acuerdo, y eso cuenta tanto o más que el cariño, la confianza y el enamoramiento.

Me da pena que se acabara. Pero me da más pena aún sentirme engañado, ver frustradas mis ilusiones y mis expectativas porque, a pesar de que me quería, se sentía aprisionado. Y eso, lamentablemente, no es algo en lo que yo le pudiera ayudar.

Yo lo quise pequeño, y pequeño lo he tenido. Espero que el siguiente, al menos, no tenga miedo de quererme.

sabaoth, 01th June 2010, Tuesday, [05:50-06:11] @ terapia