Iba a ser etanol, pero decidí que era más apropiado que fuera vinagre.
A Ángel, digo. El caso es que... Ángel vuelve a ser indeterminado.
Vuelve a ser la figura ficticia que era antes de que Rey se convirtiera en Ángel. Ahora echo de menos que alguien me envuelva en sus alas. Echo de menos a nadie, y a la vez echo de menos a todos los que alguna vez fueron Ángel para mí.
En este sentido puedo estar contento. He conseguido abandonar sentimientos que me podían hacer daño. Al menos he conseguido mantenerlos a raya, desterrarlos y enviarlos lejos. Rey está ahí. Le veo y no me duele. Claro que echo de menos tiempos pasados. Pero no con él. Ya no aparece dibujado en mis sueños a la fuerza.
Afirmo todo esto tal y como lo creo. Aunque, muy a mi pesar, me sigue dando una vuelta el estómago cuando me dice contento que le van a dar la Erasmus. Aún me sigue intrigando que se le cambie la cara cuando le digo que yo tengo las cosas muy claras - recordándole que no quiero tener nada con él.
Todo es tan contradictorio... para variar.