un día cualquiera, una noche más

... el cielo abrió mi corazón
y entraste tú, más rápido que una bala
y con la precisión
del bisturí de un cirujano plástico.
Y en el infierno se oye mi voz,
gritando
¡amor!,
gritando
¡te quiero!
No hay remedio,
ya no hay solución...
McNamara

Todos los veranos sueño con él: el de esta noche ha sido uno más de una serie de dulces sueños eróticos como los llama una de las dulce doctoras que ambos conocemos. Pero para mí no tienen nada de dulces, porque siempre es él, él empapado, él como nunca ha sido, él como nunca le he visto, totalmente en posesión de la situación, y yo cayendo, cayendo de lo que soy y siguiéndole como no hice, o casi no hice (suspiro), nunca.

Esta vez me juzgaba un tribunal informal, me juzgaban por no haberle seguido, por no habérmelo tirado como es mi impresión casi todos los del grupo (qué irónico suena ahora) piensan que debería haber hecho, olvidando a la única persona que, en toda mi vida, me ha dado paz...

I only hear you breath somewhere in my sleep, but it is only when i sleep..., como dicen los Corrs, porque la realidad es bastante distinta: en el mundo real no me coge el teléfono. Dice que siempre le llamo a horas intempestivas: muy tarde o muy temprano. Pero ¿es culpa mía si cuando realmente lo necesito estoy en la cama?

Necesito encontrarme con la realidad que es él para olvidarme de cómo es en mis sueños, de su piel, de sus besos llenos de odio y desesperación.

Pero mi ángel me ayudará, ¿cierto? Y mi amor...

Así que aquí estoy, en el paraíso, con un pequeño infierno nocturno, gritando ¡amor!...

lucille, 20th September 2003, Saturday, [04:49-05:06] @ la dulce mañana en las sábanas del hotel