Es decir, me he planteado seriamente en los últimos tiempos quienes son mis amigos de verdad. Y he llegado a la conclusión de que amigos, en el sentido estricto, tengo muy pocos.
Quizá sean conclusiones demasiado crueles como para desarrollarlas incluso aquí. No es que ponga el listón alto, es que establezco grados de amistad. Y conforme a ellos, actúo en consecuencia.
Porque acaso esa persona que te hace daño no sea tan amiga tuya.
Mucha gente últimamente intenta imponer su opinión, no basándose en el diálogo tranquilo, sino por otros métodos.
Ninguno de mis amigos va a pegarme, pero se me ocurren maneras (que les hacen quedar muy bien de hacerme daño de una manera u otra. Ahora podría ponerme a hablar de mi concepto de la amistad, pero ¿qué ocurriría si yo no supiera muy bien a qué me refiero? Sé que para ser amigos hace falta poder contar con alguien, sentir su presencia... pero hay detalles, como cada cuánto, que pueden marcar una y otra diferencia. Creo que debo hacer un esfuerzo por entenderme primero, y luego seguir con esta historia....