Bueno. Pues resulta que no era exactamente lo que yo creía. Osea, que no es que estuviera con otro tío.
En realidad sí. Al menos estuvo con otro tío hasta antes de conocerme. Y en esa semana maravillosa en la que estuvo desaparecido se volvió a liar con él. Pero vamos, que se supone que eso fue una tontería. O al menos eso me tengo que creer.
Me pidió mil disculpas, que lo sentía, que había hecho el imbécil. El martes pasado le ví, y le dije que se había comportado como un verdadero hijo de puta. Y que tenía una última oportunidad para decirme por qué se había comportado así, de forma que yo me dignara a seguir dirigiéndole la palabra. Y consiguió hacerme esperar dos días más. Hasta el jueves.
Que fue cuando me contó El problema. Que está perdidamente enamorado de un chico que anda por Malasia. Llamémosle Z (muy apropiado para el momento). Y que sólo existen dos tipos de hombres en este mundo para él: Z y el resto. Lo cual me deja a mí en una posición un poco secundaria...
Paso de comerme la cabeza con un niño que está obsesionado con un chico que anda por ahí, con el que mantiene una relación difusa que nunca se termina. Me ha dicho que quiere aclararse, que quiere arreglar su situación con Z, y que ello pasa por hablar con él cuando venga una semana en Abril. Lo cual me honra, sí. Vale, me ha conocido y quiere solucionar lo suyo con Z. Pero es que lo suyo con Z es una obsesión. No se va a solucionar ni hablando con él.
Y es que me ha pedido que me espere. No que le espere a él, si no que no pierda el contacto con él, que no deje de verle, y a ver lo que pasa en abril. Coño. Ya se lo dije en su momento: es que en el fondo me está pidiendo que le siga queriendo hasta abril. Y luego... a comerme un pastel, porque yo estoy seguro de que no se va a arreglar nada.
Así que no le espero. Ya se lo he dicho. El otro día me escribió un documento de Word puntualizando lo que quería hacer (analizarse psicológicamente, aclarar sus sentimientos hacia Z)... hoy le he respondido en ese mismo documento (que podría convertirse en algo así como Atlantis II), escribiéndole básicamente lo que le dije el sábado: que no iba a esperarle. Que no soy kamikaze, que no pienso guardar un sentiento latente hacia él que no va a dar ningún fruto, y que seguro tendré que reprimir, porque estoy convencido que nunca se va a olvidar de Z.
A veces me puede el orgullo y me enfado. Por qué narices desperdicio mi tiempo en un niñato que tiene la cabeza llena de pájaros. A veces me puede el recuerdo y me pongo melancólico. Por qué narices ha tenido que estropearse algo que iba tan bien por un tipo que está en Malasia.