Y este día será recordado como el día en el que conseguí lo que parecía imposible.
Mi plan funcionó.
Tenía su teléfono. Tenía una excusa para que supiera quién soy. Ya sabe quién soy. Ya sabe que tengo su teléfono. Ya he contactado con él. Y se lo ha tomado bastante bien.
Se acuerda de mí.
A veces me da la impresión de que eres mi ángel de verdad. Que alguien te mandó a que me protegieras y me guiaras. Porque, según mi parecer, fue providencial aquella frase en su idioma.
Me respondió. Se acuerda de mí.
Y eso era lo que yo quería. Ahora, pasará lo que tenga que pasar. Sobre eso sí que no tengo control alguno.
Reboso de felicidad. Porque además he desenturbiado algun asunto oscuro que acaecía en estos días anteriores. Malentendidos, falta de comunicación. Y ahora, ya están resueltos.
Suena una canción preciosa de Loreena McKennitt. Ahora, todo está resuelto.