¡Acabar la maleta! ¡Yuju!
que te arrancan una sonrisa.
Mañana vuelvo a casa. Anoche era mi último sábado en la ciudad.
Como de costumbre, fui sola al cine: a ver de nuevo The Last Samurai. Y sí: la voz del emperador también es ridícula en inglés. Pero la gente no se rió tanto como en la versión doblada al castellano.
El taxista del viaje de vuelta a casa ha sido el único de todo el año con suficiente personalidad como para poner sus propios cds en su taxi, en vez de dejar permanentemente puesta la radio. El de anteayer estaba escuchando, por cierto, uno de esos combates verbales por decibelios (lo siento, os guste o no eso no es una tertulia). Puso los Scorpions, en plan bajo la lluvia.
Era el momento perfecto para deprimirme, pero no. Me encontré pensando:
Ya está. Lo he conseguido.