Tres cosas indispensables tal y como va mi vida. Está cayendo la mundial, como si no fuera a llover nunca más en el mundo. La ciudad, en colinas a partir de 600m de mi ventana, empieza a borrarse, como si le estuvieran poco a poco bajando el alfa.
Ir al Carrefour en taxi tiene cero glamour, pero con tal de no mojarme soy capaz de cualquier cosa (juas...). Vuelvo a las apasionantes y nuevas tareas de hoy: fregar los platos, ir recogiendo.