... que me resisto a llamar mi casa porque las comparaciones son odiosas y esto no es mi casa: hay candidatos mucho mejores. Pronto pondré cosicas en mi web profesional y haré taco de cosas que quiero hacer: por ejemplo acabar con este curro, hacer la web en general, arreglarme ese vestido tan chulo y, sobre todo, volver.
Deberíais haber visto El club de la lucha para haceros una idea de lo monótono que puede resultar ir en avión, sobre todo si tomas más de uno el mismo día. Los aeropuertos son lugares impersonales y molestos. En realidad, es como cuando estás perdido de tus padres en un centro comercial. Podrías intentar alegrarte y corretear por ahí, pero en realidad te aburres y te agobias un poco esperando que todo acabe.
Esta mañana en el primer avión empecé Algo más inesperado que la muerte, de Elvira Lindo. Me ha ayudado mucho a pasar el día, e intentando dosificármelo un poco (alternando aburrimiento y lectura: el libro es muy muy entretenido) he conseguido acabar el día no muy harta de nada. El libro es muy bueno. Tenéis que leerlo. Me lo he terminado en el último vuelo. Intentaba leer despacio. Pero no podía.
El mejor vuelo ha sido el primero: tranquilo, rápido, en una mañana despejada, bordeando la costa. Ha sido raro, pero en los tres vuelos he ido sola en la fila, en ventanilla. El Barcelona-Atenas habría estado mejor si el niño que han decidido sentarme detrás (que maldita la gracia, el nene estaba en otro asiento) hubiera dejado de patear el asiento y la bandejita de marras durante algún momento.
Un saludo especial para NdelT: me imagino que tú también vas a sufrir en los vuelos, pero al menos tú quieres volver a donde vuelves. Yo de momento me quedaré un poquito, aunque sea por lo menos para descansar los huesos de tanta turbulencia. Besos.